Vinculan el acuchillamiento de un agente en la Comisaría de Pontevedra con un intento de «suicidio policial»

Alfredo López Penide
López Penide PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

CAPOTILLO

Se conocen con esta denominación aquellos actos violentos que buscan una respuesta letal por las fuerzas del orden

18 mar 2026 . Actualizado a las 18:15 h.

Desde el sindicato Jupol tienen claro que el acuchillamiento en junio del 2023 de un policía en la Comisaría de Pontevedra, así como otro incidente violento ocurrido meses después, responden a una misma pauta, la que se denomina como «suicidio policial» o «suicidio por policía interpuesto». Con esta denominación se refieren a una serie de actos violentos que buscan obtener una respuesta letal por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad.

En este sentido, y aludiendo a estos dos episodios, desde Jupol consideran que se está evidenciando un problema creciente: «Individuos en estados de alteración extrema que buscan lo que se conoce como ‘suicidio policial’». Esto es, buscan provocar «intervenciones límite que ponen en grave riesgo la vida de policías y ciudadanos».

Esto es lo que consideran que ocurrió el 13 de junio de hace tres años cuando un individuo, «en estado altamente alterado», accedió al interior de la Comisaría de Pontevedra armado con un cuchillo, de tal modo que, una vez superado el control de seguridad, «trató de atacar tanto a ciudadanos presentes en la sala de espera como a los propios agentes». Desde la central remarcan que «gracias a la rápida y decisiva intervención del policía encargado del control de accesos, se evitó lo que podría haber sido una agresión mortal».

Sin embargo, el sospechoso, lejos de deponer su actitud, aparentemente buscó nuevas víctimas, lo que determinó que se vivieran momentos «de máxima tensión y pánico». Esta situación alcanzó un punto crítico cuando el atacante «se abalanzó sobre un agente de paisano», quien sufrió su embestida por la espalda con el arma blanca causándole una herida incisa.

A pesar de esta lesión, el policía «actuó con extraordinaria profesionalidad, sangre fría y determinación, logrando finalmente desarmar, reducir y esposar al atacante, evitando consecuencias mucho más graves».

Jupol realizó estas declaraciones al dar cuenta de la sentencia que ha impuesto al atacante, «pese a concurrir una eximente completa por alteración psíquica», una medida de seguridad de libertad vigilada con tratamiento psiquiátrico, además de una indemnización de 1.500 euros al agente herido.