Las Rías Baixas: el destino final de la migración más larga

Los ornitólogos destacan el valor de estos espacios naturales en el Día de las Aves


pontevedra / la voz

La comunidad científica y los aficionados a la fauna celebran hoy el Día de las Aves, en plena migración de millones de ejemplares desde el norte de Europa hacia el sur. Las Rías Baixas forman parte de las rutas mundiales, como el ramal de una gran autopista de estas migraciones anuales. Para miles de ejemplares la costa pontevedresa es una etapa más en su ruta hacia el sur, que puede llegar hasta el norte de África. Para otros miles, supone el ámbito adecuado para poner fin a su viaje y pasar el invierno, hasta que el sol vuelva a brillar en primavera y retomen su rumbo al norte. Si en verano destaca el turismo de los humanos, en otoño toca la visita de las aves acuáticas migratorias, esta última regida por unas leyes invisibles que las empujan hacia delante, como si tuviesen una brújula con un destino marcado, a los lugares más adecuados. Y Galicia, específicamente las Rías Baixas, es uno de esos paraísos para la biodiversidad, tan relevante como si del Coto de Doñana se tratase, pero mucho menos conocido.

El responsable de la Sociedad Española de Ornitología (SEO /Birdlife), Gustavo Ferreiro, indica que «en todo norte peninsular a mellor zona de invernada para as aves acuáticas é o intermareal Umia-O Grove». Se trata de la franja sur de la ría arousana, una fachada marítima compartida por los concellos de O Grove, Sanxenxo, Meaño, Cambados, Vilanova y A Illa. «Este é o mellor espazo porque ten unhas condicións moi boas para que as aves acuáticas repousen na súa migración, ou para que invernen aquí», explica Ferreiro.

¿Qué encuentran en este ámbito litoral? Abundante comida sin tener apenas que desplazarse mucho por unas aguas y playas ricas en todo lo que necesitan para su dieta; islotes y tramos costeros con espesa vegetación, donde se pueden refugiar; y una buena climatología, comparada con el norte de Europa, con lluvias, pero con un frío que no les hace la vida imposible.

Desde el norte más lejano

Ahora ya es posible divisar en este intermareal arousano a muchos de los visitantes que pasarán aquí el otoño y el invierno. Se esperan más. Muchos más. «A migración potente é en novembro e este ano veñen un pouco retrasadas pola climatoloxía que houbo», resalta Ferreiro. El portavoz pontevedrés de la principal sociedad de ornitología española no tiene más que elogios hacia este intermareal para el que pide que se mantenga su protección ambiental. Las aves acuáticas que llegan aquí lo hacen desde muy lejos, más allá de lo que uno podría imaginarse cuando se las ve tan tranquilas removiendo el suelo en marea baja o zambulléndose en el agua en la búsqueda de comida. «As aves veñen de todo o norte de Europa cara o leste, desde Islandia ata Rusia», relata Ferreiro.

Las espátulas llegan desde Holanda, los colimbos desde Islandia, otras especies limícolas casi desde la tundra rusa, los araos desde las pequeñas islas del norte de Escocia o del litoral inglés. Los albatros suelen estar de paso, vienen desde el lejano norte y bajan hasta África. Se puede aprender mucha geografía de paso que se estudian estos animales, que recorren miles y miles de kilómetros en sus rutas.

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