Los cisnes de la selección

Álvaro Preciado y Carlos Álvarez son habituales en el combinado nacional júnior y juvenil, respectivamente, además de liderar la clasificación con el Cisne


pontevedra /la Voz

Álvaro Preciado y Carlos Álvarez puede decirse que están en su año más mágico, ese que solo se hace realidad en sus sueños. Los dos jugadores del Cisne comparten el liderato en la División de Honor Plata del conjunto pontevedrés con la selección nacional. Preciado fue uno de los destacados en el Mundial júnior de Macedonia y Álvarez, se estrena en los Hispanos Juveniles después de estar con las promesas. Este último, además, acaba de ser seleccionado por el que es su entrenador en el Cisne, Javier Fernández, Jabato, para ir a Suecia. «Eso mete más presión, lo conozco, pero él también a mí y sabe hasta donde puedo dar», explica Carlos Álvarez, que con 16 años, juega en la base del club y entrena de vez en cuando con el primer equipo.

Podría decirse que Álvaro Preciado va un paso por delante de él. Logró la séptima posición en el Mundial después de caer en cuartos contra Dinamarca. Una derrota que supo igualmente a éxito. «Ya había ido al Europeo, pero un Mundial siempre suena mejor, fue una experiencia muy buena, tanto yo como mis compañeros estamos contentos con el puesto», explica Preciado, que demuestra su debilidad por el balonmano. De otra forma no se entendería el puzle diario que tienen que encajar para llegar a tiempo a todas las obligaciones. Entrena todas las noches, estudia por la tarde en la universidad en Vigo y viaja con el equipo, además de los desplazamientos con la selección. «Este año está siendo más complicado, pero me hace feliz jugar al balonmano», comenta en un de los pocos minutos libres que tiene al día.

Tanto él como Carlos Álvarez son el mejor reflejo de los valores del club, que apuestan por jugadores locales desde las categorías base para poder llegar al primer equipo. «Los niños ven que si trabajas, puedes llegar, esa es la filosofía del club, la que nos ha llevado hasta el ascenso a Plata», comenta Preciado. Cuando dicen hasta «aquí» se refieren a que el Cisne es líder de la clasificación. Ha ganado los tres primeros partidos de liga y eliminado al Teucro en la primera ronda de la Copa del Rey. Todo apunta a que es una posición temporal. «Llegarán otros tiempos en los que no sea así y haya que adaptarse a lo contrario», dice Preciado, pero mientras puedan seguir soñando, están dispuestos a seguir haciéndolo. En el equipo y en la selección. «Me veo jugando en el Cisne y luego, si se puede, dar un paso más, incluso entrenar, pero bueno, todavía no sé ni lo que voy a estudiar», comenta Carlos Álvarez, que el próximo 19 de octubre viajará a Guadalajara donde estarán concentrados antes de jugar el Torneo Scandiberico. Tampoco pone reparos a soñar Preciado. «Siempre piensas en poder llegar a la selección absoluta, pero ya nos dijeron que al primer equipo llegan una media de dos de cada generación», explica uno de los máximos goleadores, quien cree que su compromiso con todo lo que hace, además de su pasión por el deporte, le ha llevado a que la selección se haya fijado en él.

En la categoría anterior, Álvarez ya es un experto en las concentraciones que la selección hace en Granada, donde el entrenador del primer equipo, Jordi Ribera, controla a la cantera. La del Cisne no cabe duda que pisa fuerte, convirtiéndose en habitual con los cachorros nacionales, los cisnes de su selección.

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