La provincia invadió Lalín en un Cocido con récord de visitantes

Rocío García Martínez
rocío garcía LALÍN / LA VOZ

PONTEVEDRA

rober amado

La Xunta ofrece su respaldo para conseguir que sea Fiesta de Interés Internacional

25 feb 2019 . Actualizado a las 05:00 h.

En Lalín se habla del Cocido como embajador del municipio y del plato como la mejor arma diplomática. Debe ser cierto, porque ayer, pese a los 21 grados de temperatura que llegaron a marcar los termómetros, Lalín se abarrotó en la celebración de la Feira do Cocido. La número 51. La organización calcula la afluencia en 65.000 visitantes. Ciento arriba, ciento abajo, el caso es que la capital dezana estaba a rebosar.

Fue el conselleiro de Cultura, Román Rodríguez, el que sacó el tema de la «diplomacia del cocido» en los discursos institucionales. Aseguró que «poucas cousas xuntan tanto á xente» y que «hai poucas cousas que non sexamos capaces de resolver ante un bo cocido». Propaganda culinaria aparte, el titular de Cultura también tenía el día de prometer. Renovó su compromiso de trabajar para conseguir que la Feria entre en el selecto grupo de celebraciones gallegas de Interés Turístico Internacional, que son solo once. Se comprometió también a respaldar desde la Xunta la declaración de la Malla de Doade como Festa de Interese Turístico Galego. Y es que la parroquia de Doade (Lalín) fue, con el Cocido, la otra gran protagonista de la feria al conseguir la declaración de Aldea Singular.

El alcalde de Lalín, Rafael Cuíña, explicó la motivación del premio Aldea Singular. «Unha sociedade que considere que só nos centros urbanos está o futuro está destinada ao fracaso por dar as costas á súa tradición, por consideralo pasado», dijo. «Lalín ten un brillante pasado pero tamén un mellor presente que o que auguraban algúns», dijo tras exaltar el Cocido y antes de recordar que el contundente plato «entra perfectamente na dieta atlántica».

Xabier Fortes se autoproclamó embajador del concello y desplegó confesiones

Un 9 de febrero de 1969 Lalín celebraba la primera edición del Cocido con un frío que calaba y un pregonero periodista: Álvaro Cunqueiro. Medio siglo después, con más calorcito, otro periodista volvió a ser pregonero de la cita gastronómica lalinense: Xabier Fortes.

Fortes comparó el Cocido con la poción mágica de los galos de Astérix. Es la única explicación que encuentra a todo el talento que aflora en Deza, con pintores como Laxeiro, Colmeiro o Sucasas, con el aviador Joaquín Loriga -protagonista de la heroicidad suicida de volar de Madrid a Manila hace casi un siglo-, el matemático José Rodríguez o el astrónomo Ramón Aller.

Pero el periodista no solo habló de terceros. También, y mucho, sobre sus experiencias vitales en Deza. De su mujer, sobrina nieta de Aurita de Lalín, que nació el día que la Peña do Porco se inventaba la fiesta del Cocido; de su tío Luís Sánchez, que regentaba una ferretería en Cruces; de su primer cuñado, Luis Nistal, y, sobre todo, de su cuadrilla de los 18 años en las fiestas de septiembre. Desembarcaban desde Pontevedra y la Praia de Lapamán en Lalín para comerse el mundo. Encontraban pensión en la casa de los Chamorro, donde Gonzalo y Rocío, que tenían seis hijos, siempre encontraban un sofá o una cama vacía para «o grupo de bandarras».

Xabier recuerda los baños furtivos en las piscinas para despedir la noche, la mirada de terror de su anfitrión cuando alguno de la pandilla pretendía mezclar con gaseosa el Vega Sicilia que les ofrecía o las sabias reflexiones de Rocío: «Os echan una cerilla y ardéis». «Eran os 18 anos... e as festas de Lalín», justifica.

«Con razón, viva Lalín»

El capítulo de confesiones juveniles fue completo y acabó con un ofrecimiento sincero. «Agora que está tan de moda iso de autoproclamarse presidente na rúa, eu autoproclámome diante de todos vós, nas rúas de Lalín, e con permiso do señor alcalde, embaixador plenipotenciario e encargado dos asuntos de Lalín en Pontevedra e Madrid (mentres alí me aturen) e facer todo o posible por defender o bon nome desta vila e do seu Cocido alí onde se precise», dijo. «Con razón, viva Lalín», terminó.