«Levamos esperando 13 anos»

Los tripulantes de las cofradías se quejan del abandono del Lérez por parte de las Administraciones


pontevedra / la voz

Juan Alvar es patrón del Pilar, con base en Combarro, y lleva treinta años trabajando en la ría de Pontevedra. Es uno de los muchos afectados por la falta de bancos marisqueros para el sector de a flote y, como sus compañeros que venden en la lonja de Campelo, se muestra muy crítico con las Administraciones por el retraso del dragado tantas veces prometido. «O río vai a menos, a peor, cada vez hai máis fango e está menos traballado», señala. Este trabajador del mar recuerda cuando el canal y la desembocadura del Lérez tenían tres veces más el número de embarcaciones que sobreviven en la actualidad y no se explica por qué se ha llegado a esta situación.

«O dragado, canto antes o fagan mellor, levamos anos intentando que o leven adiante e sempre poñen problemas, e iso que cando o río está limpo de lama produce moito. Para nós, é o banco de máis traballo», relata.

A su lado, Manuel Ramírez, marinero del Ganducha, con base en Campelo, también lamenta la situación. Empezó a trabajar en la ría a los 15 años y lo conoce a la perfección. «Antes cando se botaba a draga, o fondo quedaba en area e nas escolleiras tamén, e entón a ameixa se pegaba ao fondo e había moita, non como agora», describe. Este marinero incide en la falta de interés de las Administraciones a la hora de tener el río limpio. Todo esto está perjudicándoles, no solo en su profesión, sino también en su vida cotidiana. «Cada vez entran menos cartos na casa, cando chega o fango a outro zona, e a outra, xa non se pode traballar alí», lamenta.

Como muchos otros, culpa a las Administraciones de dejar de lado al Lérez e ironiza: «Levamos 13 anos esperando o dragado, as cousas van lentas, lentas, lentas, como di o refrán, as cousas de palacio van despacio» . Recuerda que en el 2006, el año de la gran oleada de incendios forestales que asolaron los bosques de la cuenta fluvial pontevedresa, en la ría se vivió otra catástrofe. Las riadas trajeron innumerables cantidades de residuos vegetales que agravaron el deterioro de los bancos. «Tralas riadas do 2006 xa tiñan que ter feito o dragado, porque daquela todo o fondo do mar quedou coma se fose unha finca, con follas de árbores e cisco dos piñeiros», recuerda. Además, concluye: «Todo o follato que veu taponou moito e aínda hai zonas donde hai restos».

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