La larga espera de Luis Rocafort

Marcos Gago Otero
marcos gago SANXENXO / LA VOZ

PONTEVEDRA

Las aceras no tienen continuidad, la calzada está parcheada y la recogida de pluviales es inexistente en una calle céntrica de Sanxenxo.
Las aceras no tienen continuidad, la calzada está parcheada y la recogida de pluviales es inexistente en una calle céntrica de Sanxenxo. r. leiro< / span>

Una de las principales calles del casco urbano de Sanxenxo afronta una nueva temporada de lluvias sin la red de alcantarillado ni aceras

21 sep 2014 . Actualizado a las 05:00 h.

Las promesas para la reforma de la calle Luis Rocafort, en Sanxenxo, se han ido sucediendo a lo largo de la última década sin que ninguna haya servido para solucionar ni una sola de sus deficiencias. Un año más, las lluvias han hecho acto de presencia y los vecinos vuelven a convivir con las torrenteras en pleno centro urbano, como si se tratase de los años cincuenta.

Luis Rocafort es la gran olvidada de las administraciones. Sanxenxo ha cambiado de aspecto, ha crecido, extendido sus servicios incluso en los callejones más pequeños, pero inexplicablemente una de sus avenidas más grandes, con conexión directa con el paseo de Silgar y la rotonda de la estación del bus, parece sacada de una postal de hace treinta o cuarenta años. Nada más lejos de la imagen de glamur y modernidad que esta villa, capital turística de las Rías Baixas, quiere ofrecer a su visitante.

La prueba del mal estado de la calle se puede comprobar con los chubascos de esta semana. No es que fuesen nada de otro mundo, pero en Luis Rocafort, por momentos, se podía casi nadar. La calle no tiene recogida de pluviales, ni tampoco canalizaciones que la conduzcan fuera de la calzada. A lo máximo que se llega es a una serie de rejillas repartidas en distintos tramos del vial. Y claro está, con que caigan cuatro gotas se monta una buena.

Es lo que pasó, por ejemplo, el pasado martes por la noche: chubascos fuertes y problemas para coger los coches aparcados. «Non había forma ningunha de saír», indica Manuel Montes. Jocosamente añade: «Había máis auga aquí que na praia de Silgar».

Aceras por tramos

Es una opinión compartida por otros vecinos de la zona y también clientes de los locales comerciales y hosteleros. José Antonio Gonzalo, de la cafetería O Toño, discute el futuro con una mezcla de resignación y enfado. «Temos os mesmos problemas de sempre, como cando viñeches hai meses, estamos pendentes de que expoñan o proxecto, porque con nós, os veciños, non contaron», precisa a las preguntas del periodista.

Antonio García, propietario de una parcela en la calle, lo tiene claro. Quiere que la obra se haga cuanto antes y recalca que el problema no va a ser de los vecinos. «Fan falla beirarrúas, a min que me corten a finca para marcar a liña agora mesmo, que mo fagan hoxe, pero que me repoñan o muro», apunta. En su opinión, lo que ocurre en esta calle, por su ausencia de servicios públicos, «é peor que en Namibia», por citar un país en vías de desarrollo.

Una inspección ocular de la calle contribuye a reforzar la sensación de desasosiego de los vecinos. Las aceras van por tramos, y si las hay en un lado, en el otro apenas una raya amarilla pintada en el suelo marca por donde deben ir los peatones. En una parada del bus hay un pie de farola cortada que alguien se olvidó de sacar. Los restos de tierra y hojas empujadas por los torrentes causados por la lluvia están por toda la calzada. Y es una suerte que, por lo menos desde la pasada primavera, no se ha vuelto a producir un vertido de fecales por atasco de las tuberías.

El Concello de Sanxenxo ha remitido a la Diputación, titular de la vía, un proyecto de reforma de los servicios por 1,1 millones de euros. Supondría aceras, alcantarillado, alumbrado y otras mejoras. Está pendiente de informe y un convenio. No hay fecha para su licitación.