La Consellería de Traballo e Benestar ofrecece a mayores de 55 años cursos para favorecer el envejecimiento social activo
23 may 2013 . Actualizado a las 13:07 h.¿Hace falta estar formado también para la jubilación? José Luis Barcala, de 57 años, ni lo duda. «Sí, para poder llevarlo y no sentirse uno inservible». De lo que pueden hacer para mantenerse activos y seguir participando socialmente trata el curso organizado por la Consellería de Traballo e Benestar y el Colegio de Trabajadores Sociales que arrancó ayer en la Casa Azul.
«La idea es que nos queda el 30 % de nuestra vida una vez que nos jubilamos -afirma Lucía Vecino, la profesora- y que hay que hacer algo con ese tiempo, invertirlo bien. Hay que planificarse, no esperar que las cosas vayan surgiendo».
Este curso les introduce primero en las nuevas tecnologías, hasta el punto de que los usuarios se familiarizarán con el uso de una plataforma que les permitirá seguir la formación on-line, una de las novedades principales que presenta este seminario. «Y luego hemos incluido cosas de conocimiento general -añade Vecino-, temas de salud física y los beneficios que reporta, de nutrición y dietética y de primeros auxilios, porque nos parece necesario sobre todo saber cómo actuar en el ámbito doméstico. Existe también una parte dedicada a la vivienda, porque esta debe modificarse a la par que tú vas envejeciendo, y hay otro módulo de estimulación cognitiva». Incluso aprenderán in situ meditación y conocerán distintas alternativas para pasar su tiempo libre, como el voluntariado o los bancos de tiempo, así como nociones jurídicas sobre el testamento, separaciones o temas hipotecarios. «La gente no sabe a veces lo que le ofrece el entorno», añade la monitora.
Había quince plazas, pero este primer día solo se han presentado tres mayores. «Vengo por curiosidad, son conocimientos que vas cogiendo», dice Manuel Álvarez, a quien le quedan cuatro años para ese ansiado momento. «Ese que inventou a xubilación aos 67 anos -agrega José Luis Barcala- tiña que buscar a forma de que os maiores poidan traballar. Porque eu non me explico. Por un lado hai que traballar ata os 67 anos e logo, se te botan ao paro, non te colle ninguén. Eu considérome apto para facer o meu traballo». A sus 57, lleva tres meses desempleado y aprovecha para seguir formándose. Hace poco hizo un curso de agricultura ecológica en la UNED y ahora este, «porque todo é interesante» y aprovecha para hacer deporte, «que antes non podía». Él piensa que en los últimos años laborales debería ir bajándose «pouco a pouco á actividade dos maiores» antes de que llegue el paso del «todo á nada». «Hai quen se deita a mirar a televisión...». Teresa Figueroa, que está prejubilada, reconoce también que «hay que saber llevarlo». «Si te ocurre como yo, que trabajaba y luego llegaba a casa y me tocaban las cosas de casa... De repente te quedas sin nada y te sobra tiempo. Yo al principio tuve que cuidar a mi madre, pero cuando murió sí que no sabía en qué invertirlo».