Carnaval 2013: El día que las calles de Pontevedra se hicieron carnaval

María Conde PONTEVEDRA / LA VOZ

PONTEVEDRA

Pepe González, Alberto Guerra y Manuel Cabada rememoran el primer desfile concurso de grupos y comparsas, que se celebró en 1984

07 feb 2013 . Actualizado a las 15:13 h.

El carnaval, tal y como hoy lo entendemos en Pontevedra, puede decirse que descubrió su careta alrededor de la barra de la discoteca Shiva. El local era un constante «laboratorio de ideas», como recuerda Pepe González, uno de sus antiguos socios. De sus asiduos surgió la peña taurina Los Karepas, cuyos integrantes también fueron los protagonistas de los primeros carnavales en la calle, que se hacían en verano, con desfiles de vehículos tan disfrazados como sus ocupantes. Los hubo entre 1979 y 1983. En este último, el trágico incendio de la discoteca madrileña Alcalá 20 movilizó a los empresarios de la ciudad a la hora de organizar la seguridad en los locales que hacían fiestas de Fin de Año. Y fue en ese escenario, en un encuentro que mantuvieron con el gobernador civil, donde se lanzó la propuesta de hacer algo conjunto para el carnaval de 1984. González sugirió un desfile al aire libre...

Así llegamos al 2 de marzo de 1984, al primero de los desfiles concurso, que este año llegarán a treinta. González y Alberto Guerra, que encarnó al rey del entroido, Urco -recuperando el personaje creado un siglo antes por los hermanos Muruais- tenían sus dudas sobre cómo iba a resultar el experimento. Ellos, al igual que Manuel Cabada, fueron protagonistas en aquel desfile, que repartió nada menos que 402.000 antiguas pesetas en premios -la primera comparsa se llevó 30.000- y que califican de «fabuloso».

Paseo en barca por el Lérez

Disfrazado de Urco, Guerra hizo un paseo en barca por el Lérez, junto a su «corte de honor», a la que había «entrenado» en las artes del desfile en Monte Porreiro. «Fue una verdadera heroicidad, no sé cómo no nos hundimos. Navegamos desde donde estaba el Club Naval hasta el puente de Santiago. Y desde allí teníamos que ir a Barcelos. Nos esperaba un gentío bestial. Pero al atracar, por walkie, nos avisaron que esperásemos, que no había nadie esperando en esa plaza. Al rato volvieron a llamar para decirme: Ahora sí que tienes que esperar, que esto nos desborda...».

Por un lado, las comparsas y grupos salieron desde Barcelos y por otro, tras desembarcar, el rey del carnaval inició en un coche antiguo su desfile por la ciudad, junto a Teucro. Ambas comitivas coincidieron en A Ferrería. Urco fue recibido por las «autoridades de la ciudad», los organizadores disfrazados de corporación. Manuel Cabada recuerda que cuando fue a elegir, «todos los cargos estaban ocupados», así que optó por disfrazarse del primer pregonero, Antonio Odriozola. «Me puse una careta, traje gris y una gran camelia en la solapa», cuenta. El caso es que acabó encabezando la comitiva, «y comprobé ahí que Odriozola era una persona muy querida, la gente me saludaba por la calle». «Después nos encontramos de frente en el palco en A Ferrería y me dijo que le había gustado el disfraz», añade.

Entroido parecido al de Cádiz

Tras la actuación de unas chirigotas y el disparo de bombas, todos los participantes se unieron en un segundo desfile, esta vez por las calles del centro histórico. El programa anunciaba paradas para visitar «tascas, bares y cafeterías». «Esa era la idea que teníamos del entroido, parecido al de Cádiz», dice González. «Acabamos cansados, pero muy satisfechos -añade-. Lo que más echo de menos es que tengo 30 años más... Y la espontaneidad de la gente, había mucha iniciativa». «Yo estuve 18 años haciendo de Urco -agrega Guerra- y lo tuve que dejar por la espalda». No dejó el carnaval. Ahora es Perfecto Feijoo.