A sus 26 primaveras, Eva María Iglesias sueña con competir en unos Juegos Olímpicos. Eso sí, sin obsesiones. Advierte de que si no la vemos en verano en Londres, marchará en Río 2016. Pretende formar parte del selecto grupo que rinde homenaje a los dioses del Olimpo.
Aunque se introdujo en esta complicada disciplina de casualidad, los expertos afirmaron por activa y por pasiva que la pontevedresa «posee la mejor técnica natural de marcha» del país. En 1995, una compañera de clase la cogió de la mano y le suplicó que se apuntase con ella a la marcha atlética cuando ambas estudiaban ESO en el Manuel Vidal Portela de la ciudad de Pontevedra.
«El primer día me quedé enganchada a la marcha, y aquí sigo», relata con una tímida sonrisa. «La compañera lo dejó al año siguiente», recuerda.
La joven lerezana pronto se enfundó la elástica del Club de Atletismo Cuntis. Allí, y a las órdenes de José Antonio Pardal, estuvo desde los 12 años hasta los 16. En edad juvenil, fichó por el Ría de Ferrol. Compitió durante dos años defendiendo los intereses de la ciudad departamental.
Aunque fue el destino el que la condujo a la marcha atlética, a los 8 años ya le había picado el gusanillo del atletismo al seguir por televisión los éxitos de los españoles en las olimpiadas de Barcelona 92.
Su talento era incuestionable, de ahí que pronto aterrizase en Pontevedra el Club Bidezabal del País Vasco. Los vizcaínos querían incorporar una marchadora a sus filas, la observaron y presentaron sus condiciones sobre la mesa. «Fue una oferta que no pude rechazar», sostiene Eva Iglesias, campeona de España de marcha en todas las categorías, exceptuando la absoluta. Subió a lo más alto del podio en marcha atlética cadete, júnior, juvenil y promesa (sub-23).
Lamenta que esta última categoría sea la «gran olvidada» por la Federación Española de Atletismo. «La mayoría de los marchadores alcanzan esta categoría en plena forma y luego lo dejan por motivos de estudio o falta de apoyos, evidentemente», precisa.
La marchadora de la ciudad del Lérez quiere sacarse esa espina clavada y pretende proclamarse campeona de España absoluta dentro de dos semanas en su propia casa. El 4 de marzo, Pontevedra acoge el Campeonato Nacional. «Me carga un poco de presión el hecho de que el nacional sea aquí, en Pontevedra, pero por otro lado, me gusta. Supongo que así la gente me animará más», apunta.
Es la hora de la verdad. Entre el mes de marzo y mayo, la Federación de Atletismo elegirá a las cuatro marchadoras que representen a España en Londres. Eva Iglesias dispone de la marca mínima B, y está a menos de un minuto de la mínima A, que le garantizaría el billete a la capital inglesa.
La pontevedresa finalizó los 20 kilómetros en el Encuentro Internacional de la República Checa en 1h34m28s. La mínima oficial A es de 1h33m30s, mientras que la B es de 1h38m. La rivalidad para marchar cara al Olimpo británico es bestial. Hay siete atletas que se medirán en varios duelos para luchar en los próximos meses por una de las cuatro plazas disponibles. Además de Eva Iglesias, está la ourensana Lorena Luaces, las catalanas Beatriz Pascual y María Vasco, la zaragozana María José Poves, la malagueña Ahínoa Pinedo y la madrileña Julia Tacas.
«Ahora solo pienso en el Campeonato de España», destaca. «Y si no estoy en Londres, mi objetivo primordial sería Río 2016», concluye.
Eva no se limita a competir en lo suyo. Le encanta correr al aire libre, por terrenos duros y rocosos. De ahí que también participe en pruebas de cross. En el 2011, fue décimotercera en Ribadavia.
Entre sus libros favoritos guarda uno con especial cariño. Se trata de «Los pilares de la tierra», de Ken Follet. «Lo leí varias veces, y siempre encuentro algo de lo que no me percaté con anterioridad».
Eva recuerda que de niña le encantaba ver competir a Valentí Massana. El marchador catalán fue descalificado en Barcelona 92 cuando iba segundo, a falta de un kilómetro para cruzar la meta.