La propietaria de una tintorería de Moraña vivió ayer otro capítulo en su conflicto con Fenosa. Al abrir el local en lugar de suministro eléctrico se encontró un precinto
03 dic 2010 . Actualizado a las 10:47 h.El tira y afloja que una comerciante de Moraña mantiene con Fenosa desde marzo del 2009 vivió ayer un nuevo capítulo. La propietaria de la tintorería lavandería Bolboreta, Margarita Pérez García, acudió a primera hora a abrir su negocio y se encontró con una desagradable sorpresa: no había luz.
Hace poco más de un mes, el 21 de octubre, la compañía ya había intentado cortarle el suministro eléctrico basándose en que no había firmado el contrato con Unión Fenosa Distribución y, por tanto, no había pagado la factura de consumos.
La asesoría que le lleva el negocio trasladó por fax a la empresa que Fenosa está obligada a firmar un «convenio de resarcimiento» con su clienta, extremo que según su versión incumple la compañía eléctrica. La dueña de la tintorería ubicada en la Rúa 3 de Santa Lucía había solicitado la firma de ese convenio el pasado mayo y en octubre volvió a enviar la copia del certificado de instalación eléctrica y la petición de suministro.
El contratiempo de ayer acabó con la poca paciencia que le quedaba a Margarita Pérez. Su caso parece una pesadilla que nunca va a acabar. «Estoy desesperada, llegué a las nueve de la mañana y no había luz en la tintorería, solo un precinto de Fenosa. Llevamos demasiado tiempo con este tema y ya no sé a quién reclamar», señaló. Su particular odisea se inició el 25 de marzo del 2009 -un año y medio después de abrir el negocio- cuando la compañía le cortó el suministro por discrepancias sobre los derechos de acometida.
La solución sugerida por Fenosa fue el cambio del transformador del edificio de la Rúa 3, donde está el bajo que tiene alquilado. La dueña de la tintoría no estaba dispuesta a pagar casi 16.000 euros y optó por presentar una reclamación ante la Consellería de Industria.
Primero la Xunta le dio la razón al estar su negocio en suelo urbano y al ser la solicitud de nuevo suministro por una potencia inferior a 100 kW. No obstante, Fenosa recurrió y a Margarita Pérez no le quedó más remedio que asumir el coste del transformador. Para ello tuvo que pedir el dinero.
La obra se hizo, pero se demoró muchos meses, lo que volvió a indignar a esta mujer. «Me siento engañada y no le veo fin a esto. Toda esta situación me amargó el embarazo y la maternidad y es como luchar contra una pared porque yo vivo de este negocio», comentaba a La Voz el pasado 9 de junio. Durante todo el tiempo que estuvo sin luz, pudo mantener el negocio gracias a la ayuda de una hermana que tiene otra tintorería en Milladoiro (Ames) y a la fidelidad y comprensión de sus clientes.
Cuando todos los percances parecían superados, ayer llegó y no había luz. Un portavoz de Fenosa se puso en contacto con ella y le dijo que por la tarde tendría suministro. Una nueva promesa incumplida. Otra vez, para desesperación de Margarita. Este periódico intentó sin éxito ayer recabar la opinión de la compañía eléctrica.