Moda gallega de museo


La muestra inaugurada ayer en el Pazo da Cultura bien podría ser un punto de partida para la creación de un museo de la moda gallega, por supuesto con sede en Pontevedra, como sugirió tímidamente la directora de la Escuela de Estudios de Deseño Textil y concejala de Cultura, Lola Dopico. Os 80. Moda en Galicia. Singularidades, es más que una exposición. Se trata de un trabajo de investigación ilustrado con más de 50 estilismos y una importantísima documentación gráfica y audiovisual sobre un período que propició la proyección internacional de los diseñadores gallegos y el lanzamiento del sector dentro del ámbito creativo. Al frente de este trabajo están las comisarias Cristina Varela y Silvia García, ambas doctoras en Bellas Artes, profesoras de la Escuela de Deseño Textil y miembros del grupo de investigación DX7 de la Universidad de Vigo. Imagen de marca. El término 'singularidades' alude a una realidad plural en la que, a través de algunos de los diseñadores más destacados de la época, se visualizan tendencias que resultaron clave. La recuperación de los tejidos naturales, que recogió el célebre concepto de 'la arruga es bella', o las propuestas más escenográficas y barrocas que modificaron la silueta mediante hombreras, brillos, colores flúor y estampados extraordinarios, típicos de los ochenta. Gene Cabaleiro, Caramelo, Adolfo Domínguez, Kina Fernández, Florentino, Inditex, Luis Fortes, Estrella G, María Moreira, Antonio Pernas, Teresa Ramallal, Toypes, Roberto Verino...En la exposición se exhibe el trabajo individual de muchas de estas empresas y diseñadores que marcaron aquella década y que se siguen identificando con la moda gallega. Además, deja constancia del esfuerzo colectivo que supuso la marca Galicia Moda, una estrategia para el desarrollo del sector textil que puso en marcha el publicista Luis Carballo con apoyo institucional y al que se sumaron un número importante de firmas con el objetivo de construir una identidad de País-Moda. Este movimiento marquista contribuyó a la proyección exterior de la moda gallega, contó con una publicación propia que llevaba también el nombre de Galicia Moda y con la pasarela Luada para su promoción.

Adolfo Domínguez fue quien popularizó a comienzos de los 80 'la arruga es bella'. En la muestra se exhiben varios modelos del diseñador arousano en los que se refleja la recuperación de los materiales naturales y de lino. En contraste, se pueden ver los trabajos del pontevedrés, afincado en Barcelona, Luis Fortes, con unos estilismos absolutamente vanguardistas, más ligados a la noche y a la escena, y al más puro estilo Alaska. Como más representativo en tendencia masculina, no podía faltar Gene Cabaleiro, con unos modelos muy arriesgados en los que experimentaba con nuevos materiales y tejidos técnicos. Y junto a él las innovadoras prendas de punto de María Moreira. Ambos trabajaron para Almodóvar en el cine y sus diseños están muy inmersos en la más pura estética ochentera. Destacan también las piezas de piel de Olga Ríos y Estrella G, así como los trabajos de Chicha Solla, más en la línea de la alta costura, de Purificación García y de Roberto Verino.

Además de las prendas expuestas, complementan la muestra cinco audiovisuales con entrevistas a los protagonistas de la moda de los ochenta en Galicia, una proyección del desfile Luada, un vídeo Scret Strike de Alicia Framis sobre Inditex, un documental sobre la movida viguesa de los 80 y diversa documentación gráfica de la época, como son las revistas Galicia Moda y Tintimán. La inauguración de esta exposición fue ayer un acontecimiento social y contó con la presencia de algunos de los diseñadores, caso de María Moreira y Cabaleiro.

A la misma hora se inauguraba también en Madrid, con asistencia de numerosos invitados, otra magna exposición pictórica, la más ambiciosa en los 46 años de trayectoria de Manuel Ruibal, según él mismo indicó. Son 208 obras en las que se incluyen el centenar que se exhibieron el pasado año en el Museo de Pontevedra y otras tantas recopiladas o en posesión del artista. Con esta muestra Ruibal volvió a la capital madrileña después de 25 años, cuando había participado en ARCO. De Nino a Biso. La gastronomía, que también es un arte, no deja de estar de moda. Pero hay tendencias. Por eso, Nino Mirón ha querido revisar su restaurante y rebautizarlo. Ahora se llama Biso, ha democratizado su carta (una forma fina de decir que los precios de ahora son más anticrisis que los de antes), ha variado su acceso, ahora mas directo, y ha habilitado una zona para tapas, que eso se lleva un montón. A la fiesta de reinauguración, el miércoles por la noche, no faltó casi nadie. La familia de Nino al completo, conocidos empresarios, como José Luis Vilanova, políticos, sobre todo del PSOE y del PP, el todavía presidente de la Cámara, su hermano Ricardo, el aspirante, Francisco Moldes, el escritor Manel Loureiro y Ramón Pedras, Petete, nueva promesa política.

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