Condenado por guardar en su casa más de tres kilos de pólvora. Él dice que es una venganza de la denunciante, su ex mujer
04 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Cuatro años de prisión por guardar en un alpendre anexo al domicilio familiar más de tres kilos de pólvora negra. Es lo que le ha caído, ya confirmado por el Tribunal Supremo, a un pontevedrés acusado de tenencia de explosivos.
Él afirma, a través de su representante legal, que no existen pruebas y que lo único que hay es la declaración de su ex mujer. Ella fue quien le denunció y «le atribuye esa propiedad y tenencia con un evidente motivo de venganza tras la separación conflictiva de ambos». A la postre, su ex pareja fue también condenada, aunque en menor entidad.
A este respecto, el alto tribunal no duda en destacar que tal declaración de la coimputada es «claramente incriminatoria», al tiempo que recuerda que existe un segundo testimonio en esta misma dirección: el de la hija de ambos. La joven precisó, en este punto, que la pólvora era de su padre y que la empleaba para arrancar una piedra de la huerta. Lo sabía porque «le mandaba a ella a buscarla».
Además, el hecho de que el pontevedrés, José Luis R.C., hubiese trabajado en una cantera, extremo que el propio acusado reconoció, resulta «revelador» para el Tribunal Supremo, que inadmitió el recurso que se interpuso a la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial.
En la nueva resolución, el alto tribunal también descarta que existiese indefensión, tal y como denunció la defensa. Es cierto que no tuvieron conocimiento previo del informe pericial del Departamento de Química del Servicio de Criminalística de la Dirección General de la Guardia Civil, pero el Supremo considera que este documento simplemente se limita a ratificar un informe del Grupo Especial de Desactivación de Explosivos al que sí se tuvo acceso antes del juicio.
¿Y qué dice el documento? Pues que la pólvora encontrada en el que era domicilio conyugal era «de fabricación industrial» y que «conservaba todas sus propiedades explosivas».
Se da la circunstancia de que los 3.200 gramos de esta sustancia se guardaban en el interior de una botella de lejía que, a su vez, estaba oculta entre unos colchones dentro del alpendre. Fue la propia ex mujer de José Luis quien condujo a los agentes hasta el escondrijo.