Expectación, sorpresa y algunas dudas

S.B.

PONTEVEDRA

Había mucha expectación por ver el interior del CITA. Desde que se descubrió el foso de las Torres Arzobispales y se tapó hace justamente un año, apenas habían entrado en el recinto los obreros de Varela Villamor que trabajan en las obras. Por eso ayer, aprovechando la visita de todo un secretario de Estado, el Concello cursó invitaciones a a una gran cantidad de agentes sociales de la ciudad. Se puede decir que estaba casi todo el mundo: el vicerrector del campus, los portavoces de las tres federaciones vecinales, el presidente de la Cámara de Comercio, el de los Amigos del Camino Portugués, representantes de Aempe, hosteleros, artistas, concejales de los tres grupos políticos...

Más de una treintena de personas que pasaron por varias fases durante la visita. La primera, queda dicho, la expectación por ver a dónde conduce el acceso construido en la calle Mestre Mateo. El segundo sentimiento fue el de sorpresa por la amplitud del espacio habilitado bajo la avenida de Santa María. «Desde arriba no parecía tan grande», era el comentario generalizado ante un cubículo de más de setecientos metros cuadrados. Y la tercera sensación que expresaron algunos de los asistentes era la duda sobre el destino del CITA. ¿Será un museo? ¿Una sala de exposiciones? ¿Un lugar para recepciones oficiales? Y ya puestos, ¿por qué no hicieron una salida hacia la Basílica?

Opiniones hay para todos los gustos, pero en general, el CITA agradó a los que ayer rindieron la primera visita, aunque fuera todavía entre andamios y obreros.