Pontevedra en la escena

PONTEVEDRA

Paulino Aparicio Moreno recoge en dos volúmenes la intensa vida teatral de la ciudad entre 1901 y 1924

12 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Paulino Aparicio Moreno es el autor del libro La vida escénica en Pontevedra: 1901-1924, un estudio muy completo y riguroso sobre la intensa vida cultural en esta ciudad en ese primer cuarto del siglo XX, que hoy será presentado en el edificio Fernández López del Museo, a las ocho de la tarde.

Esta obra es la tesis doctoral de Aparicio, dirigida por María del Pilar Espín Templado y defendida en la Facultad de Filología de la Universidad Nacional de Educación a Distancia en el curso 1999-2000. Y fue editada en dos volúmenes por la Fundación Universitaria Española dentro de su colección Investigaciones Bibliográficas sobre Autores Españoles.

La actividad teatral en Pontevedra en la época estudiada fue muy prolífica. «Me llevó cinco años hacer este trabajo, para el que tuve que consultar miles de periódicos», señaló el profesor. Entre 1901 y 1924 se realizaron 1.528 funciones de teatro, con 2.434 representaciones de 1.089 títulos diferentes.

De aquella, los teatros más importantes eran el Principal y el Circo-Teatro, por los que desfilaron compañías prestigiosas como la de Enrique Borrás, Carmen Cobeña, María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza, Rosario Pino, Margarita Xirgu o Francisco Morano.

La cartelera teatral estaba formada, principalmente, por obras contemporáneas españolas, mientras que el teatro clásico español y romántico era casi testimonial, lo mismo que las obras escritas en gallego. Los géneros que predominaban eran la comedia y la zarzuela, siendo el teatro declamado el más representado.

Los autores más escenificados eran los de signo más comercial, acorde con los gustos mayoritarios del público. Y los más taquilleros fueron los hermanos Quintero, Carlos Arniches, Jacinto Benavente, Enrique García Álvarez, Pedro Muñoz Seca y Antonio Paso. Sin embargo, el teatro renovador o inquieto, como el Valle-Inclán, Unamuno, Azorín o García Lorca, no llegó a los escenarios pontevedreses en ese primer cuarto del siglo XX.

A pesar del auge del cinematógrafo y de las variedades, el teatro seguía siendo la principal diversión del público pontevedrés. «La gente iba al teatro a ver y ser vista y para muchos era casi un rito. Aquí no lo tengo constatado, pero en A Coruña sé por la prensa de la época que las grandes damas estrenaban un vestido para asistir a cada función».

En su libro, Aparicio incluye también las actividades parateatrales que se celebran en el Teatro: musicales, mítines, juegos florales y otras actividades, cine...

Por la ciudad pasaron en esa época compañías de ópera y de zarzuela. Y según explicó el autor, hasta 1911 predomina el teatro lírico y a partir de 1912 el declamado.

También había grupos de teatro aficionado y los más importantes en esa etapa fueron la Sociedad Artística de Pontevedra y la Juventud Antoniana.

La obra más representada en, posiblemente en la historia de la ciudad, fue Don Juan Tenorio, como es tradicional, siempre por Difuntos.