Comenzar un negocio es todo un reto hoy en día, pero Monserrat Calle, dueña de la tienda Mímate, tenía claro desde hacía mucho tiempo que quería convertirse en propietaria de alguna. No lograba decidirse hasta que sus hijas le mostraron el camino. Todas sus «niñas» fueron a vivir lejos de España. La mayor se embarcó hacia Japón y la pequeña a Camboya y África. Ambas herederas le traían regalos de cada lugar que visitaban. Le fascinaron tanto los productos de otras tierras que se apuntó a un curso de té para «descubrir sus secretos». Fue pasando el tiempo y hace ahora dos meses Monserrat se encontró con el local de sus sueños. Sin pensarselo dos veces decidió montar su reducto en la plaza del Teucro inundado por un crisol de colores y sabores diferentes pero complementarios.
Mímate, reúne ya lo mejor del té y el chocolate además de productos gallegos, café y delicatessen dulces y saladas. Este oasis de sensaciones reúne lo más sublime de cada país. Para ello cuenta con la ayuda de sus hijas, que le exportan los productos de los países en los que viven. Los clientes buscan lo más granado del planeta, como el café importado directamente de Colombia o el chocolate auténticamente suizo. Además ofrece una rosa de té, un perfecto regalo «para no olvidar». Por todo esto, Monserrat se ha enfranscado en una nueva aventura: La creación de dos tés ideados por ella. Uno recibe el nombre de Peregrino con la idea de fortalecer a aquellos que realizan el camino de Santiago. El otro, ha sido bautizado como Galaecia y es una infusión que reúne «lo mejor de la cultura gallega y la asiática». Su creadora define a esta reina de las infusiones «como un beso» y argumenta que «cuando lo pruebas amarga, pero siempre acabas queriendo más».
Aunque el petróleo se lleva la fama, el café es en el fondo el que acaba «cardando la lana». Esto quiere decir que el néctar extraído de los grandes cafetales actúa como la segunda materia prima en el ránking de las que más divisas mueven alrededor del planeta. Traducido a personas, significa que cerca de cien millones de habitantes de los países del Sur dependen de una forma u otra de este grano. Aún así estamos lejos de vivir un momento de esplendor en el sector. Desde 1997 se ha ido desplomando poco a poco y el guarismo de caída que se está barajando es ya del 70%. Esto ha obligado a los pequeños productores a sentir en carne propia las bancarrotas de las grandes cooperativas y de paso a hipotecar el futuro de muchas familias. Sin embargo no todo está perdido y olvidado. El oscuro panorama contrasta con acciones como las del Comercio Xusto. En Galicia la oenegé Amarante pretende minimizar este caos implantando las transacciones que salvaguarden los márgenes justos de ganancia para los productores. Se trata de otorgar aire y recursos a cerca de 25 millones de familias que viven en América Latina, África y Asia y que ya están adscritas a esta política de acción. Así están más cerca de poder afrontar los próximos años con alguna esperanza real de supervivencia. Bajo el título O bo café é bo para todos, se pretende que en Galicia exista una ventana abierta hacia la igualdad y que los recursos de unos beneficien a los otros.
Para profundizar en el conflicto entre productores y distribuidores de café en los diferentes países afectados, Amarante exhibirá la película Oro negro por todo el territorio autonómico, llegando a Pontevedra el próximo día 30 de octubre al Teatro Principal.