La mala suerte de Amelia Suárez

PONTEVEDRA

La anciana que reclama al Concello de Caldas 96.000 euros por ser atropellada en un paso de peatones sin señalizar ya sufrió otros dos percances y fue indemnizada

18 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Amelia Suárez Caamaño, que tiene 81 años y está soltera, parece tener más vidas que un gato. Esta anciana de Caldas padeció en los últimos años tres percances graves a escasos metros de su casa: una caída al lado de la burga de agua caliente y dos atropellos en el mismo punto de la calle Pedro Mateo Sagasta, en la N-550.

Su caso trascendió hace unas semanas cuando el Consello Consultivo de Galicia dictaminó desfavorablemente una propuesta del Ayuntamiento de Caldas para que se desestimara su reclamación de responsabilidad patrimonial. La mujer solicita al Concello una indemnización de 96.488 euros por los daños derivados del atropello que sufrió el 24 de noviembre del 2005 en un paso de peatones de la calle Pedro Mateo Sagasta, que estaba sin señalizar por unas obras.

El Consello Consultivo consideró que no puede achacarse a esta mujer una falta de precaución, como sostiene el Ayuntamiento, porque el mantenimiento de la red de carreteras es una competencia municipal. Amelia, que entonces tenía 79 años, llevaba una vida muy activa y colaboraba en causas benéficas. En el juicio, la conductora, novel y vecina de Poio, fue absuelta al entender que no había responsabilidad penal en el atropello.

Pero antes de este accidente, Amelia se rompió la cadera tras caerse en la burga situada junto al balneario Dávila. En esta ocasión, la mujer sí fue indemnizada por el Concello, ya que el resbalón se originó porque en el suelo se había derramado cola empleada en la pegada de carteles de las elecciones locales del 2003. La cantidad ascendió a algo más de diez mil euros.

Su mal fario se completó un año y un día después de salir despedida en el paso de cebra de Pedro Mateo Sagasta. En el mismo punto situado a la altura del número 17 de esta calle, que entonces sí estaba pintado, la anciana fue golpeada por un turismo conducido por un hombre natural del País Vasco que dio positivo en el test de alcoholemia. En este caso se llegó a un acuerdo con la compañía de seguros, ya que el conductor fue condenado en vía penal por una falta de imprudencia.

No busca el riesgo

Su abogado considera que la indemnización que ahora reclama al Ayuntamiento es justa porque la mujer no busca situaciones de riesgo y está calculada en base a los baremos de tráfico. Incide en que Amelia necesita ahora ayuda para vestirse y asearse y anda con dificultad apoyada en unas muletas.

La tesis del equipo de gobierno es contraria. La indemnización se iba a abordar en una junta de gobierno local y todo apunta a que no se aceptará. El Concello argumenta que tiene tres informes contrarios -Policía Local, encargado de obras y asesor jurídico-, que el dictamen del Consello Consultivo no es vinculante, que la conductora fue exculpada, que la carretera N-550 es de titularidad del Ministerio de Fomento y que la cantidad económica es «excesiva». Si no hay acuerdo, el caso podría derivar en un contencioso, como apunta el letrado de Amelia.

Ella está decidida a seguir esta vía, como comentó a La Voz: «Me quedé inútil y ahora me cuida una hermana de 85 años, fíjese. Estoy jubilada, no vivo de rentas y tengo que cobrar porque esta situación me está ocasionando muchos gastos». Amelia asegura que su mala suerte ha derivado en un miedo atroz a los coches: «Cuando me caí en la burga tardé en cobrar dos años. El Ayuntamiento no ha contestado, pero si no me da la razón iré a la vía judicial».