El Museo revisa la mordaz caricatura del dibujante Luis Bagaría durante su etapa en el diario «El Sol», en el que coincidió y se hizo amigo de Castelao
15 feb 2008 . Actualizado a las 02:00 h.«Un perdedor de la historia» como fiel seguidor de la República, bohemio, alcohólico... En definitiva, un hombre con mala suerte que murió a los 57 años. Pero en el primer tercio del siglo XX, lo primero que veían los lectores del periódico más influyente de la época, El Sol, eran las mordaces viñetas y caricaturas de Luis Bagaría (1882-1940), un dibujante que renovó la ilustración gráfica en España no solo con su trazo sino también por su aportación de denuncia social.
El Museo revisa estos días la extensa producción de Bagaría para el citado periódico. Un trabajo sin el que, además, como subraya el director, Carlos Valle, «no se puede entender una parte de Castelao». En efecto, el artista gallego también colaboró en El Sol y se convirtieron en grandes amigos. Incluso en julio de 1936, según el comisario de la muestra, Luis Miguel García Mora, Bagaría publica en el diario una entrevista con Castelao -con su correspondiente retrato- en la que ambos reflexionan sobre la política y la caricatura en la época en que vivían.
En esa entrevista también era palpable el desencanto de Bagaría, una constante que le acompañó durante casi toda su trayectoria profesional y que en esta exposición aparece retratada, por ejemplo, en su ataque a la censura -que le hizo la vida imposible durante la dictadura de Primo de Rivera y que se las ingenió para sortear- o en los dibujos en los que critica la pasión de los españoles por el fútbol y los toros en un momento de crisis económica y social del país.
Bagaría llega a Madrid en 1912 y el primer periódico en el que trabaja es La Tribuna. Aunque se trata de un diario conservador, nada acorde con su pensamiento, el artista no duda en plasmar sus ideas, a veces incluso en contra de las del propio periódico, como en el caso de la primera Guerra Mundial, en que el dibujante apoyaba a los aliados y el diario era germanófilo. «Bagaría nunca renunciará a sus ideales», comenta García Mora. Ese discurso le apartará del periódico, pero le acercará al proyecto de Ortega y Gasset en El Sol. «Desde la primera página -añade el comisario- Bagaría es la aportación gráfica a la campaña de transformación social que emprendió Ortega».
Las irreverentes críticas al caciquismo, a la clase política, o al pueblo español adormecido son el eje sobre el que gira la producción del artista, que además incorpora dos personajes: Juan Español y el León Español, «que más bien es un gato, pero que luego va afilando sus uñas». Entre 1915 y 1926 es el período de esplendor del catalán, el dibujante más conocido de España: «Ningún político entraba en las Cortes sin haber visto antes la viñeta». Algo que también le dio cierto reconocimiento internacional. «Era un caricaturista del espíritu -comenta-. Muy sintético y va buscando la imagen moral del individuo, aquello que se reduce en expresión. Se reconoce autodidacta, aunque tiene influencia de los mejores dibujantes de la época, los alemanes».
La llegada de la República alivia las tensiones derivadas de la censura. «Es el momento en el que fue más feliz, aunque por una jugarreta del sector monárquico tanto Bagaría como Ortega tienen que abandonar la empresa», indica García Mora. Pero en el 33 cae en el desencanto con políticos como Lerroux o Gil Robles, que para él significan el regreso a la vieja política. La guerra será luego una «conturbación absoluta» y a su término, se exilia en La Habana, donde fallece al poco de llegar, «prematuramente envejecido».