Los trabajos de rehabilitación del yacimiento prehistórico marinense, pendientes de una pasarela y unos carteles, llevan unos seis años de retraso
19 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.El aspecto que ofrece la ladera granítica de Mogor, donde se encuentra uno de los conjuntos de petroglifos más importantes de Galicia deja estupefacto a cualquier visitante. Apenas una señal en el vial de playas marca la existencia de estos grabados prehistóricos, que pasan inadvertidos ante el neófito ocultos entre unos itinerarios sin mucho sentido y con una vegetación que crece sin mucho orden por doquier. El cemento de un sendero moderno de hormigón por la parte superior rodea una de las grandes laxes grabadas sin ningún pudor y una especie informe de cemento, de difícil descripción y utilidad, de forma circular, recibe a los aficionados al arte prehistórico y a los curiosos por la parte inferior.
Nada diferencia el estado de aparente abandono de este yacimiento arqueológico con la visible desidia institucional en la que se hallan muchos otros en la provincia, pero lo que sí llama la atención es que el proyecto de rehabilitación del entorno de estos petroglifos empezó a ejecutarse en el 2001 y que todavía está pendiente de finalización. Más chocante aún es la respuesta de la Administración autonómica sobre este asunto. No hay fecha concreta, ni una explicación convincente sobre qué pasa con el proyecto ni por qué no se termina.
Protección como BIC
El pasado septiembre la Consellería de Cultura anunció a bombo y platillo que se habían declarado bienes de interés cultural (BIC) a los principales yacimientos arqueológicos de la provincia, entre ellos Mogor. Esto debería suponer que estos grabados prehistóricos tendrían una protección específica, que los arqueólogos se acercarían a la zona para hacer excavaciones y que se pondría en valor el yacimiento. A más de un mes desde el anuncio institucional, en Mogor no se ha movido nada, ni para bien ni para mal.
La rehabilitación de los petroglifos comenzó a ejecutarse con una primera fase en el 2001, siguiendo un programa muy ambicioso concebido por el departamento dirigido entonces por la popular Pilar Rojo. En aquel momento, Cultura envió una pala excavadora que demolió un depósito de agua que, además de inútil, afeaba el entorno de la ladera y que carecía de sentido. Hubo que esperar al año siguiente para que Cultura volviera a acordarse de estos petroglifos, impulsando la limpieza de la piedra del Laberinto, el grabado prehistórico gallego más internacional y que había sido visitado por los vándalos. Los especialistas retiraron con éxito las sucesivas capas de pintura que afeaban el monumento histórico. La agresión fue tan grave que la patina de piedra todavía hoy no ha podido recuperar su aspecto anterior a la inoportuna visita de los vándalos.
En el 2004 se hizo una prospección arqueológica, encargada por la Xunta y sobre cuyos resultados no se publicó nada, y si se hizo, no se divulgó en Marín -cuyos vecinos debieran ser los más interesados en su recuperación-. Se tapó uno de los laberintos con tierra y éste permaneció oculto durante años.
Un diseño prolongado
El pasado enero, se desmontaron las pasarelas de hierro por el impacto visual negativo que tenían sobre las laxes grabadas y se diseñaron otras que, curiosamente, nunca volvieron a ponerse. Del proyecto ambicioso que había diseñado la anterior Xunta, ni sus máximos responsables en sus últimos años de gobierno, ni los actuales han vuelto a decir ni a hacer nada. En el 2001 se llegó a hablar incluso de un centro de interpretación, que por cuestiones presupuestarias sería lo último que se acometería. A estas alturas del siglo, todo parece indicar que ni figura en la mente de los actuales responsables de Patrimonio.
Desde el departamento autonómico, sí se ha mencionado repetidas veces la intención de colocar una nueva pasarela, esta vez de madera, que sirva para ayudar a que los visitantes puedan ver mejor dos de las piedras con petroglifos. Cultura argumentó reiteradas veces que estaba a punto de colocar la escalinata, pero siempre arguyó problemas de diseño para justificar la acumulación de los meses de retraso. Aunque se demolió parte del adefesio de cemento de la parte inferior, éste sigue todavía lo suficientemente de pie como para ruborizar a cualquier dirigente de Patrimonio. En estos últimos meses, la única intervención en Mogor fue la corta y poda de árboles y maleza. La última excusa de Cultura para no poner todavía la pasarela también sorprende. Afirman que no se han puesto todavía de acuerdo sobre qué tipo de madera van a emplear para diseñar la pasarela. Y mientras los turistas se suben a las piedras para poder observar algo que ya debía estar hecho.