Una esperanza para una senda

La Voz

PONTEVEDRA

Dos proyectos, uno de la Xunta y otro de Terras de Pontevedra, buscan dar el impulso definitivo a la ruta dos muiños que recorre parte de la parroquia de Samieira

16 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Se vende como «unha das [sendas] máis importantes das Rías Baixas». La Ruta dos muiños de Samieira transcurre por uno de los más bellos parajes naturales del Concello de Poio, aunque el estado en que se encuentra el recorrido lo hacen poco apto para el público en general.

Sin embargo, dos proyectos, uno avalado por la Dirección Xeral de Turismo y el segundo por el organismo Terras de Pontevedra, buscan revitalizar y humanizar este especio que conjuga ocio, deporte y cultura.

La senda arranca en el molino Cubo de Abaixo, uno de los pocos que aún siguen funcionando a pesar de la maleza que se adhiere a una de las fachadas. Siguiendo el curso del regato hacia en sentido contrario a la corriente, a escasos metros, se encuentra el de Santiaguiño, todo un ejemplo de lo que los aficionados al senderismo se van a encontrar a medida que vayan cubriendo la ruta: edificaciones, en el mejor de los casos, sin tejado o, en el peor, a medio derruir sino completamente ruinosas.

Es una realidad que el Concello de Poio no esconde. Achacan esta situación a la «abundante vexetación que medra ao seu arredor fai que o traballo de reparación e mantemento sexa continuo polo que, en canto son abandoados, adquiren un aspecto ruinoso».

A medida que se asciende por la senda, las dificultades se incrementan notablemente. Ya no sólo se trata de evitar las zonas de matorrales o silvas, sino que, en alguna que otra ocasión, el aficionado deberá sortear rocas o cruzar los regatos saltando de piedra en piedra.

Uno a uno, los molinos se van quedando atrás. Si el aspecto ruinoso es una constante, la otra es el abandono en el que se encuentran muchas piedras de moler. Hasta tres enormes piedras se pueden encontrar en las inmediaciones de la puerta de acceso a algunas de estas edificaciones.

Pero si complicado es recorrer este sendero, la situación se vuelve incluso más difícil cuando se observa que apenas hay señales claras o carteles indicadores que marquen el recorrido. El Concello de Poio ha habilitado una serie de señales que delimitan la senda, pero en demasiadas ocasiones más que informar, confunden. Eso, si es que el caminante las encuentra.

Dos son las situaciones paradigmática de la imagen de abandono de esta ruta: el segundo lavadero que el senderista se encuentra en su camino no es más que un cúmulo de barro sin rastro de agua, mientras que de uno de los últimos molinos por el que pasa la senda no queda más que unas piedras a modo de cimientos y el canal que conducía el agua que se empleaba para la molienda.

No es de extrañar que, ante este panorama, las Administraciones hayan decido meter la mano para evitar que la situación se les escape de su control.

Por lado, la Xunta de Galicia, administración que a través de Turismo, ha adjudicado ya a la empresa Construcciones y Canalizaciones Salnés S.L. la recuperación del sendero. De este modo, se recubrirá una senda con zahorra y grava, al tiempo que se ubicarán puntos de luz y se construirán tres puentes de madera para que el atravesar el regato no suponga un problema.

De este modo, se facilitará el acceso a una decena de edificaciones, una iniciativa que no se descarta que se pueda contemplar en un futuro ampliando el tramo de senda restaurado.

Si la iniciativa de la Administración autonómica contempla también la restauración del lavadero de Tarrío, más ambiciosa es la que llevará a cabo Terras de Pontevedra. Si el primero molino, el de Cubo de Abaixo, es uno de los pocos que aún funcionan, el objetivo de esta iniciativa es rehabilitar los cinco siguientes que el senderista se pueden encontrar en la Ruta dos muiños. Son los de Cancela, Portas, Cego, Loriña y Barreiro.

Al igual que ocurre con el proyecto de la Dirección Xeral de Turismo, el concejal de Turismo de Poio, Xosé Luís Martínez, anunció que la intención de Concello no es la de quedarse aquí, sino que «a nosa idea é seguir restaurando muiños».

Ambas iniciativas se prevé que estén concluidas, como muy tarde, a principios del 2008.