«Bosemanía» en el casco histórico

PONTEVEDRA

Algunos bares de la zona monumental cerraron durante el concierto del cantante, mientras que otros explotaron pinchando sus temas tras la actuación

22 ago 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

Cuando la primera fila de un concierto no es territorio exclusivo de quinceañeras, ni mucho menos, sino que junto a las vallas se apoyan adolescentes, veinte y treintañeras, e incluso sus madres, es que la expectación es mucha. Y teniendo en cuenta que según cifras manejadas por el Ayuntamiento al recital de Miguel Bosé asistieron más de 30.000 personas, hablamos de que casi el 37,5% de la población pontevedresa se dejó caer en algún momento por la explanada del recinto ferial para comprobar que a Papito se le ha curado la afonía.

La concejala de Fiestas, Anxos Riveiro, que constató en el camerino lo «queimado» que está Bosé con el gremio periodístico, aunque destacó «o encantador» que parece con el resto de los mortales, reconoció ayer que el recital superó con creces la expectación que obligó a trasladarlo de A Ferrería al recinto ferial.

«Acabo de coñecer un dato e é que durante a tarde, unhas seiscentas persoas pasaron pola caseta de turismo preguntando onde era o concerto -explicó-. E falo de xente que non era de Galicia en moitos casos. Incluso houbo o caso de turistas de Barcelona que viñeron a velo porque creo que alí está en 50 euros».

Lo de las 30.000 a 35.000 personas que Riveiro considera que se dieron cita en la explanada lo calcula teniendo en cuenta que el recinto tiene (sin contar el escenario) unos 9.000 metros cuadrados, lo que multiplicado por cuatro personas que podría haber en cada uno de ellos... «Sen esaxerar», sentencia.

¿Y qué pasó entonces en el resto de la ciudad? Pues una hora antes del concierto, los que iban y los que no a la actuación coincidieron sobre el asfalto en el colapso de la red viaria que afectó a los accesos a la ciudad del Lérez. Un caos que volvió a repetirse pasadas las doce de la noche, cuando terminó la actuación de Bosé y comenzó la desbandada.

Pero conscientes de que las primeras horas de la noche de ayer no iban a ser de mucha caja, fueron varios los locales de ocio del centro histórico que aprovecharon para cerrar durante las dos horas que duró la actuación. Así lo hicieron saber a través de carteles en sus ventanas: «Cerrado mientras dure el concierto».

Claro que una vez finalizada la actuación, el buen sabor de boca que dejó el cantante entre sus fans fue aprovechado por otros tantos establecimientos para explotar hasta la saciedad el filón Bosé.

Si Superman, Don Diablo o Nena hicieron estragos en directo entre los fans en el recinto ferial, no lo fue menos entre los asistentes que decidieron prolongar la última noche de la semana grande de la Peregrina en los pubs de la zona. Hubo también algún que otro local que prefirió no ir a lo fácil y centrarse en los temas nuevos de Bosé, entre ellos uno del disco Papito que también triunfó en el recital, Nada particular (el de la isla llamada Libertad). Y es que parece que todos siguieron el consejo que dio el cantante: «No dejes nunca de cantar, Pontevedra».