La envidia de todos los mercados

Jaime Velázquez SANXENXO

PONTEVEDRA

CARMELA QUEIJEIRO

Crónica | El futuro del comercio Mientras en Sanxenxo el traslado de la plaza a Miraflores suscita controversia, en A Pobra las remozadas instalaciones del casco urbano ganan clientes

09 dic 2006 . Actualizado a las 06:00 h.

Hace tan solo unos años se encontraba en crisis. Como el resto de los mercados tradicionales, perdía usuarios día tras día. Sus puestos se encontraban obsoletos y no se ajustaban a la normativa europea. La de A Pobra do Caramiñal es hoy es una de las plazas de abastos más dinámicas de A Coruña. El debate sobre la supervivencia de los centros tradicionales de venta ha saltado a la palestra en Sanxenxo, con el enfrentamiento surgido entre los comerciantes, que abogan por la permanencia de la plaza, y el Ayuntamiento, que apuesta por trasladarlo a Miraflores. El cambio en A Pobra se debe a una profunda modernización de las instalaciones y un cuidado diseño. Unas obras que tuvieron una duración de dos años y que costaron casi 2 millones de euros. Se derribó el antiguo edificio y se construyó uno totalmente nuevo en el mismo solar, de 1.000 metros. Este mercado permanece en el centro urbano, dispone de un aparcamiento cercano de 400 plazas -gratuito- y es capaz de competir con las grandes superficies que acosan a otros centros. Representantes municipales de Vilagarcía, Vilanova o Caldas se han acercado hasta él para averiguar cuál es la exitosa fórmula. El alcalde de la villa, Isaac Maceiras, explica orgulloso las virtudes de este mercado y su apuesta por mantenerlo en el centro. «Teníamos un reto: construir un mercado competitivo en el que el ama de casa esté a gusto. Contabamos con dos grandes ventajas; la profesionalidad de los vendedores y la calidad del producto. Lo único necesario era lograr buenos precios y hacer atractivas las instalaciones». Para ello, se encargó a un estudio de arquitectura la elaboración del proyecto. El diseño se inspiró en los pequeños mercados franceses. Se trabajó en la accesibilidad, con rampas para minusválidos, dos ascensores y montacargas. «Es increíble la de gente que utiliza el mercado, especialmente para comprar pescado -afirma Maceiras-. Los usuarios se han multiplicado por 200 desde que se hizo la reforma». Otros servicios A Pobra constata también los buenos resultados de hacer coincidir el día de mercadillo con la apertura de la plaza de abastos. «Decidimos abrir las instalaciones el pasado miércoles aunque fuera festivo. Además, había mercadillo», añade el regidor. En el piso de arriba de la plaza se ubicó una cafetería y un restaurante, con el fin de aportar un servicio más a los usuarios. Desde ese privilegiado entorno se puede contemplar el puerto, el náutico y unas magníficas vistas de la ría de Arousa. La plaza A Pobra puede ser un ejemplo de cómo lograr la superviviencia de los comercios tradicionales ante la competencia de las grandes superficies.