Perfil | Tomás López
11 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.?s un viejo conocido de la Justicia pontevedresa. No en vano Tomás López Picón ya pisó, en al menos una ocasión, el parqué de la Audiencia de Pontevedra y salió condenado. Eran los estertores de 1996 y el vigués, que por entonces tenía 52 años, respondió por un alijo de 880 kilos que dos años antes le había sido incautado en Gondomar por la Guardia Civil. La sección tercera le impuso cuatro años y dos mes de cárcel. Los agentes del instituto armado se hicieron pasar por compradores de hachís procedentes de Marbella. Los funcionarios contactaron con los procesados, con los que cerraron un trato para la compra de los estupefacientes. Así, cayó la banda del Culebras, nombre con el que fue conocida mediáticamente por la figura de otro de los procesados: Juan Carlos González Martín, el Culebras. Meses antes de conocerse esta sentencia. Manuel López Picón había sufrido otro revés. A principios de 1996, tenía montado, junto al arousano José Benito Pomares y a otras personas -algunas de ellas de nacionalidad portuguesa-, «una estructura (...) encaminada a transportar clandestinamente hachís desde Marruecos a la costa ibérica del Atlántico». En marzo de ese mismo año, López Picón realizó gestiones en la población lusa de Peniche para hacerse con los servicios del pesquero Clarinha, que abandonó este puerto el 10 de abril y puso rumbo al litoral marroquí, donde se cargaron los 1.200 kilos de hachís intervenidos finalmente. El 13 de abril y en las proximidades del Cabo de San Vicente fue abordado por el SVA. El Clarinha fue conducido a Lisboa. Cinco años más tarde, la Audiencia Nacional impuso a Manuel López seis años y una sanción de 630 millones de pesetas -3.786.376 euros-. El vigués recurrió la resolución ante el Supremo y el alto tribunal, ya en mayo del 2003, le rebajó la pena a cuatro años y medio, y la multa a los 1.803.100 euros. El motivo: la sala apreció una atenuante analógica de dilaciones indebidas.