Reportaje | La Armada adiestra a sus futuros oficiales en helicópteros Los pilotos de cuatro aeronaves enseñaron a los alumnos de segundo curso de la Escuela Naval Militar los fundamentos básicos de misiones aéreas en el mar
10 may 2006 . Actualizado a las 07:00 h.?uatro helicópteros de la sexta escuadrilla de la Armada española surcaron los cielos de la ría este mes en vuelos de instrucción para 58 alumnos del segundo curso de la Escuela Naval de Marín. La dotación, formada por diez pilotos, estuvo comandada por el capitán de corbeta Joaquín Astray Martín, que dirigió por primera vez estas prácticas. Astray se mostró muy sorprendido por el buen tiempo durante este mes. Este vigués, destinado a la base naval de Rota, sede de la escuadrilla de aeronaves, explicó sus impresiones sobre el curso: «El tiempo ha sido buenísimo. Estoy encantado, porque apenas llovió salvo el fin de semana cuando no salíamos a hacer prácticas». La estancia en Marín de los helicópteros se repetirá en septiembre, aunque en esta ocasión volarán los alumnos de cuarto curso. Astray indicó que el objetivo de estas prácticas es fomentar las vocaciones dentro de la Armada por este tipo de aeronaves, cuyas misiones son muy variadas. Así pues, los helicópteros que recalaron en Marín disponen de una autonomía de vuelo de dos horas y medio y tienen capacidad para cuatro tripulantes. Estos aparatos están preparados para maniobras de adiestramiento, enseñanza de alumnos, operaciones logísticas en alta mar e iniciativas de colaboración con la infantería de marina y con los buques de guerra. También desempeñan tareas de supervisión más allá de los asuntos marítimos. Por ejemplo, antes de venir a Marín, estas cuatro aeronaves participaron en la vigilancia de las vías del AVE entre Sevilla y Córdoba. Ser piloto de la Armada no es un proceso fácil. Los aspirantes tendrán que pasar un proceso selectivo en Rota, donde sólo se escogerá a los más capacitados para el vuelo. Después continuarán con un período de instrucción hasta que ellos mismos puedan actuar por sí solos e incluso ser docentes de las próximas generaciones de pilotos. La tranquilidad en el manejo de los mandos del helicóptero, por ejemplo, es fundamental.