Los barcos marinenses del Gran Sol se resignan a no vender rape en Navidad

Martiño Suárez PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

La flota española ha agotado sus cuotas, lo que afecta a 19 barcos en el puerto morracense El patrón mayor ve «moi complicado» el intercambio de derechos con otros países

31 oct 2005 . Actualizado a las 06:00 h.

Los 19 barcos del Gran Sol que operan con bandera española en Marín se resignan a no poder pescar sus productos más cotizados en Navidad. El agotamiento de las cuotas de la merluza y sobre todo del rape harán que la mayoría de estas embarcaciones deban quedarse amarradas a puerto en la época en la que sus productos alcanzan mayor valor. La posibilidad de intercambiar cuota con otros países parece una opción muy alejada. Marín sirve de base para 30 barcos que trabajan en la zona del Gran Sol. Once de ellos tienen bandera británica, con lo cual el agotamiento de la cuota para la flota española no les afecta. Los otros 19 lo van a tener «moi cru», asegura el patrón mayor, Luis Santiago. Su actividad principal es la pesca de rape, una especie muy valorada en las épocas navideñas, cuando alcanza su mayor precio. El gallo es la otra pesquería principal del banco. Los barcos del Gran Sol de A Coruña y Lugo explotan caladeros de merluza, cuya cuota también se ha agotado. El problema de la flota marinense es que la cuota de rape asignada por la Unión Europea para la zona VII del Gran Sol, que los propios barcos deben administrar durante todo el año, está ya agotada antes de que empiece el mes de noviembre, y deberá dejar de explotarse desde el día 4 hasta enero. Algunos barcos podrán ir a la zona VIII, todavía abierta. «O que ocorre é que a cuota que ten España é ínfima», explica Luis Santiago. Armadores coruñeses y de Celeiro están buscando intercambiar cuotas de otras especies con países que todavía no han agotado la suya de rape y merluza, algo a lo que los marinenses parecen renunciar. Según su patrón mayor, la operación es «moi complicada. Inglaterra ten comprometida case toda a súa, e en Francia non teñen demasiada, porque xa cambiaron parte da de rape tiñan por outra de anchoa». Además, para lograr el trasvase de derechos, el Gobierno español, que habitualmente es el que negocia este tipo de arreglos, debería dar permiso a las organizaciones pesqueras. Aunque Madrid se ha mostrado receptivo a las iniciativas de los armadores coruñeses y lucenses, a Luis Santiago la iniciativa le parece casi inabordable, porque quienes deben ceder su cuota también tienen sus intereses. Ayer hubo una primera reunión en Vigo para intentar ver cómo se puede conseguir el intercambio.