La incineración del loro en A Ferrería dio paso a la velada que despidió la fiesta en la calle
11 feb 2005 . Actualizado a las 06:00 h.El Pontevedra CF se quedó sin su refuerzo de invierno más emblemático al trascender a primeras horas de la mañana de ayer el fallecimiento del loro Ravachol, el símbolo del entroido pontevedrés, que este año se había postulado como salvador del club granate para lograr la ansiada permanencia en Segunda División. El sobreesfuerzo realizado para ponerse a tono con el fin de incorporarse al club, unido a las cuchipandas típicas de esta época, acabaron con la vida de Ravachol. La luctuosa noticia causó hondo pesar entre los aficionados futboleros y entre los ciudadanos de Pontevedra en general, pues es bien conocido el cariño que la ciudad profesa a este loro que no falta ningún año a su cita con el carnaval. Desde que se conoció la noticia, rápidamente comenzaron a llegar muestras de condolencia. En el Concello se instaló una capilla ardiente en honor del finado y los funcionarios, de riguroso luto, colocaron una esquela en la que lamentaba el fallecimiento de la «furia granate». Las muestras de dolor se hicieron más patentes por la tarde, cuando se instaló el velatorio en los bajos de la Casa da Luz, en la praza da Verdura. Allí, el loro, todavía enfundado con su camiseta del Pontevedra CF con el número 40 -lospuntos que necesita obtener el club para salvar la categoría- fue velado por miles de pontevedreses que formaron parte del cortejo fúnebre hasta A Ferrería, donde Ravachol fue finalmente incinerado. Después comenzó la fiesta en memoria del loro.