Crónica | El aérea del futuro edificio de muestras comienza a perfilarse Un grupo de jóvenes creadores diseñan en Sanxenxo un entorno de dieciséis mil metros cuadrados en pleno litoral para su inclusión en un proyecto artístico multidisciplinar
23 sep 2004 . Actualizado a las 07:00 h.Sentados en torno a una mesa del Pazo Emilia Pardo Bazán, un grupo de doce jóvenes diseñan estos días el futuro de dieciséis mil metros cuadrados de franja litoral de Sanxenxo. Desde la estancia donde trabajan, sobre una pequeña elevación a apenas medio kilómetro de la costa, se divisa una imponente vista de la ría de Pontevedra. Algún edificio estropea el paisaje e interrumpe la línea del horizonte. Pero donde trabajarán los doce artistas que el Concello ha invitado para la primera convivencia de arte ambiental de Sanxenxo, el panorama es distinto. El grupo tiene que hacer una suerte de propuesta multidisciplinar para el entorno de una antigua fábrica de tejas que el Ayuntamiento convertirá en museo. En Vilalonga, donde se levanta el edificio, el terreno costero está protegido. «Queremos hacer algo singular, pero tomando elementos propios del paisaje local», dice uno de los creadores. Tendrán que trabajar a marchas forzadas, porque la invitación que les ha hecho el Concello para que planifiquen la intervención es de una semana. Hasta el momento han visitado el enclave sobre el que actuarán para un primer contacto y han obtenido una visión del conjunto desde un punto elevado y desde el mar. Las propuestas se prevén audaces, a juzgar por lo que se comenta en torno a una mesa plagada de planos, pintura y fotografías. Sin embargo, la creatividad de los artistas tendrá su freno en la especial protección ambiental que la Unión Europea mantiene sobre el enclave. En el grupo hay estudiantes de arquitectura, historiadores, músicos, pintores. «Estamos aprendiendo mucho los unos de los otros». Los músicos confiesan que al principio no veían muy claro como encajaban en el proyecto. Pero el trabajo sobre el terreno ha ayudado a disipar dudas. Ahora saben que en Sanxenxo han encontrado el germen para algo que madurará en el futuro. «Seguro que compondremos algo sobre esto», dice uno de ellos, que ha viajado desde Brasil, previo paso por el País Vasco, para aterrizar en la convivencia artística de Sanxenxo. Pero mientras la tormenta de ideas que proponen los artistas descarga sobre la mesa de trabajo, los plazos administrativos siguen corriendo. Antes de fin de año hay que gastar en el edificio las partidas presupuestarias consignadas. «Ojalá podamos llevar al terreno todo lo que se les ocurra», dice la concejala Catalina González.