Sólo faltó el trampolín

Maruxa Alfonso Laya
M. Alfonso VILAGARCÍA

PONTEVEDRA

VÍTOR MEJUTO

Testigo directo Despertarse una mañana y encontrar que tu sótano se ha convertido en la piscina municipal no es malo. Lo peor es buscar a alguien que se haga cargo de los daños

17 nov 2003 . Actualizado a las 06:00 h.

Eran las nueve de la mañana del sábado cuando me despertaron con la noticia de que había entrado agua en casa. En principio uno no se asusta demasido porque las inundaciones son algo a lo que estamos acostumbrando año tras año. Pero cuando compruebas que la cantidad agua que hay acumulada en tu sótano supera la que hay en la piscina municipal, el susto ya no te lo quita nadie. Después compruebas la verdad de aquel refrán que dice que todo puede empeorar. Justo cuando intentas reclamar que alguien se haga cargo de los daños. La imagen era desoladora:un sótano en el que el nivel del agua superaba el metro de altura, dos coches completamente cubiertos de agua y ver que todo aquello que una vez fue tuyo flota en una mezcla de agua turbia y tierra. La primera reacción es culparte por haber dormido a pierna suelta toda la noche confiando en que los sistemas de alcantarillado funcionen como deberían. La segunda, echar pestes contra un ayuntamiento al que has repetido hasta la saciedad que tu calle se inunda cada vez que llueve. Y, en tercer lugar, ya no sabes si reir ante la imagen dantesca que tienes ante sus ojos o llorar por todo lo perdido. Cuando por fin reaccionas decides que lo primero es buscar a alguien que consiga sacar toda el agua almacenada. Afortunadamente, en Cambados funcionan los voluntarios de Protección Civil que, en menos de media hora se hacen con la situación. La peor impresión Pero es entonces cuando también llega la peor impresión. Esa que queda cuando abres la puerta del coche y encuentras charcos en los que nadan tus papeles. Esa que te hace pensar que el nivel de agua pudo levantar un arcón lleno de comida, que ahora aparece tumbado y lleno de agua. Después llega el momento de buscar un responsable que se haga cargo de tus daños. Lo primero de lo que te informan es de que el seguro de la casa no cubre a los coches. También puedes intentarlo por el ayuntamiento, pero es más difícil que se hagan cargo, te dicen otros. Vamos, que nadie te garantiza que puedas recuperar una parte de todo lo que acabas de perder y eso teniendo en cuenta que tienes una póliza de seguros, que te dice que algo te pagarán. Llega después el momento de la limpieza. Barrer, fregar, achicar e intentar poner un poco de orden en un caos que no tiene principio ni final. Horas después estás reventado por el esfuerzo y ves que ha comenzado a llover de nuevo. Y es entonces cuando te das cuenta de que mañana la situación podría repertirse. Con el próximo temporal.