?a parroquia morañesa de Amil vive hoy el día grande de su fiesta, el Porquiño á Brasa, que se celebra el último domingo de agosto desde hace catorce años en A Chan. Sus organizadores, la Asociación Gastronómica Cultural, tienen claro que este evento es sólo una forma más de promocionar un plato de la tierra. Al igual que en el Carneiro ó Espeto, el encuentro que promueve el Concello, los asistentes a la comida oficial tienen que formalizar su reserva con varias semanas de antelación. El sistema, una transferencia bancaria por importe de 240 euros para poder degustar el lote. El paso del tiempo apenas alteró su contenido, del que dan cuenta grupos de veinte personas. El barrantes sustituyó al ribeiro, y la zorza y el bacalao con uvas pasas relevó a los berberechos y los mejillones de las primeras empanadas. Otra novedad fue dar entrada al postre para endulzar la sobremesa. La bica es la elegida este año. A los 45 lotes del xantar, hay que sumar las cenas de ayer y sobre todo las comidas de hoy reservadas en varios bares de la parroquia. En Casa Marcial raciones hasta sumar diez lechones; en el bar Senín, 28 lotes; y en el bar Salcedo, 17. Junto a talleres y actuaciones musicales se puede visitar una exposición sobre la historia de la fiesta, un botón que aspira a convertirse en museo.