A Illa, víctima de la LOU

MARÍA CONDE PONTEVEDRA

PONTEVEDRA

Los grafitis contra la ley universitaria permanecen en las esculturas de A Xunqueira desde hace meses Casi tres años después de que fueran instaladas, las esculturas de A Illa siguen siendo el perfecto blanco para acciones vandálicas. Primero fueron pintadas contra el arte moderno, luego destrozos varios y ahora, los grafitis anti-LOU decoran las obras de este conjunto artístico desde hace algunos meses. El comisario del proyecto y portavoz de la asociación creada para proteger el entorno, Antón Castro, pone el dedo en la llaga y acusa al Ayuntamiento pontevedrés de no preocuparse por el futuro de este parque. Será con dinero privado con el que se comience a reparar las esculturas la próxima semana.

09 feb 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

Para expertos en arte contemporáneo como Antón Castro, A Illa es el proyecto escultórico más importante al aire libre que existe en España y uno de los cinco mejores de Europa. Además de servir de referencia a iniciativas similares en el país, este complejo también es ahora el modelo de un proyecto que baraja el Museo de Indianápolis. «Tuvimos una entrevista en Madrid con sus responsables -afirma Castro-. Pero la verdad ahora me da vergüenza que vengan a visitar el parque». El crítico se refiere a los grafitis contra la ley de Universidades que, tres meses después de que se iniciaran las movilizaciones anti-LOU, siguen mostrando las obras de A Illa. «Son peores ellos que la LOU», apunta Antón Castro, en referencia a los autores de la agresión. El monolito de Ruckriem, los bancos de Jenny Holzer, la casa de Pedro Croft o el laberinto de Morris son sólo algunas de las obras que han sufrido estos daños colaterales. De momento, el Ayuntamiento no ha dicho esta boca es mía, a pesar de que le corresponde la vigilancia de este entorno. Y Castro asegura que se volverá a costear con dinero privado el arreglo de las esculturas, que se llevará a cabo esta semana próxima. «No hay interés» «Nadie tiene interés y no hay instituciones que nos ayuden», lamenta el crítico e historiador. Y es que también quedó en el tintero el proyecto para ampliar en tres nuevas obras el parque escultórico, a pesar de las gestiones que se estaban llevando a cabo con nuevos artistas, así como la instalación de un nuevo sistema de vigilancia en A Illa. «El problema -añade- es que no hay un organismo que proteja el entorno. El Concello es propietario de A Illa, aunque parece que se le viene grande y sólo piensa en otro tipo de cultura conservadora, y la Xunta es propietaria de las esculturas, pero...». La asociación de la que es portavoz Castro espera ahora una subvención de la UE para poner en marcha un congreso en verano en colaboración con el Centro Montenmedio de Cádiz, un parque similar al de A Illa das Esculturas. «El proyecto lo presentamos en conjunto con la Escola de Canteiros y estamos a la espera de que nos lo concedan».