Tres cooperantes de Amarante trabajaron este verano con el Movemento dos Sem Terra en Brasil El Movemento dos Traballadores Rurais Sem Terra (MST) se creó en Brasil en 1985 con un claro objetivo, corregir el desigual reparto de las tierras en el extenso país brasileño. Dieciséis años después, el colectivo ha logrado establecer un sistema de producción alternativo en las fincas donde ha conseguido asentarse. Tres cooperantes de la ONG pontevedresa Amarante han compartido este verano experiencias con los trabajadores del MST. «Tienen montado casi un Estado paralelo», destacan.
15 sep 2001 . Actualizado a las 07:00 h.En Brasil hay latifundios con la extensión de la provincia de Pontevedra. En muchos casos sus «facendeiros» ni siquiera las explotan y los tienen abandonados. La Constitución de este país sudamericano permite expropiar estas fincas al Gobierno si no cumplen su función social. Y ése es el principio del MST. En un primer momento, la organización crea acampamentos en las fincas ocupadas. Es la etapa más crítica, «na que hai de todo, desde o consentimento dos facendeiros, ata aqueles que contratan mercenarios para impedir ó MST que actúe». Cuando ya son propietarios de la tierra, se plantean los «asentamentos», donde el colectivo organiza labores de producción y cultivo. Tres cooperantes de Amarante, Aldán Santamaría, Mónica Puga y Suso Sanmartín, recorrieron este verano varios asentamientos del MST. Destacaron que el Movimiento ha creado «casi un Estado paralelo». «Cando vas a Brasil tes unha idea preconcebida de certos aspectos do país -señala Puga-. Pero impresionoume velos traballar seriamente e crear alternativas para que persoas que vivían mal poidan traballar e vivir dignamente. Para eles foi unha realidade totalmente nova que os consideren primeiro como persoas e logo como productores para a súa subsistencia». Asimismo, los cooperantes subrayaron el carácter «amable e acolledor» de los brasileños, «en calquer situación económica na que estén».