El éxodo de la flota

MARCOS GAGO Corresponsal MARÍN.

PONTEVEDRA

XOÁN CARLOS GIL

Los armadores de Marín dirigen sus esperanzas de recolocar parte de sus buques en Brasil y Mauritania Los armadores de Marín están recurriendo a los acuerdos privados entre empresas como una de las fórmulas que pueda permitir la recolocación de parte de los cefalopoderos expulsados de Marruecos en el año 1999. La ausencia de un convenio marco entre la Unión Europea y algunos de estos países plantea dificultades y una mayor lentitud en la consecución de los permisos. Pero fuentes del sector señalaron que ésta es una de la pocas alternativas viables al desguace. En Marín operaban con normalidad más de veinte buques cefalopoderos, de los que, en más de un año, sólo tres se han conseguido recolocar de forma temporal.

01 may 2001 . Actualizado a las 07:00 h.

Fuentes del sector pesquero señalaron que dos cefalopoderos, pertenecientes a la antigua flota canario sahariana marinense, se encuentran faenando en aguas de Mauritania en la actualidad. Estos buques están de forma provisional y ocupando plazas libres a causa del hundimiento de los barcos que sustituyen. Un tercero está capturando el fletán en un caladero del norte de Europa, con una licencia temporal bajo bandera polaca. Éstos son, en principio, los únicos cefalopoderos con base en Marín que han estado activos en estos meses de paro forzoso por la finalización del acuerdo UE-Marruecos. La cofradía de pescadores también medió en la consecución inminente de otras dos licencias de pesca. En esta ocasión se trataría de aguas brasileñas. Un contrato empresarial privado, con arriendo de la licencia, permitirá que el Mar de Galilea y el Zipi puedan volver a hacerse a la mar. Se dedicarán a la captura de un pescado plano parecido al gallo, rape, cigala, mero, merluza y batata. El patrón mayor de Marín, Ignacio García Santiago, manifestó que los armadores sólo están aguardando la publicación de la autorización en el Diario Oficial de la República del Brasil, que tendrá lugar, al parecer, en este mes. «Si todo sale bien podría ir un tercer barco más», matizó García. Dieciseis de los dieciocho tripulantes de cada barco pertenecerán a O Morrazo, mientras que el resto de los marineros conformaría la cuota de miembros brasileños acordada. Las descargas del pescado congelado se harían en el país sudamericano y se trasladarían en avión a España, donde se comercializarían en los mercados de las grandes ciudades. Cuando estos buques operaban en Marruecos, muchas de estas descargas se hacían en Marín.