Ex-alumnos de Restauración crean una empresa de servicios de conservación de bienes culturales El tratamiento y conservación del patrimonio artístico, la reproducción de obras de arte o la elaboración de estatigrafías -análisis del estado de una pieza artística- son sólo algunos de los servicios que ofrece la empresa pontevedresa B.I.C., creada por tres jóvenes ex-alumnos de la Escola Superior de Restauración de la ciudad del Lérez. Además, la firma se ha especializado también en el suministro de materiales para restauración y, en sus apenas seis meses de vida, ya ha conseguido ofrecer sus productos a clientes de distintos lugares de Galicia, además Asturias, León o incluso Portugal.
11 ene 2001 . Actualizado a las 06:00 h.B.I.C. huye del tradicional concepto del restaurador como artesano. Así lo explica Gonzalo Buceta, uno de los tres socios junto a Marta Díaz y Purificación Rosales. «Nosotros preferimos hablar de conservación -señala-. Lo importante es que la pieza a tratar llegue a futuras generaciones en el mismo estado que nos la dejaron nuestros antepasados». La empresa surge también como una nueva salida para los estudiantes de esta especialidad. «Nosotros -añade Buceta- no somos artesanos que recuperan un mueble, no estamos para dejar bonita una pieza, sino para darle un tratamiento de manera que pueda conservarse lo mejor posible». ¿Y qué servicios ofrece B.I.C.? En primer lugar, la elaboración de proyectos de restauración, ya sea en el apartado de arqueología o en el etnográfico. En el primer caso, se ofrecen tratamientos de conservación para materiales como la cerámica, piedra, vidrio o pintura mural, mientras que en el segundo se trabajan cruceros, molinos u hornos entre otros objetos. Solicitudes A pesar de que estos ex-alumnos de Restauración montaron su empresa hace seis meses, los pedidos no se han hecho esperar incluso desde fuera de Galicia. En este sentido, entre los proyectos que tienen previstos figura la recuperación de una balaustrada en el Monasterio de Poio, o la colaboración en el adecentacimientos de los petroglifos de Mogor que piensa realizar la Xunta. Otro de sus puntos fuertes es el suministro de materiales de restauración, que en este momento abastecen a la veintena de empresas que cubren este campo en Galicia. Algunos de sus clientes son la Fundación Granell o la propia Escola de Restauración pontevedresa. Y la lista no acaba aquí. También es posible solicitar a B.I.C. desde una estatigrafía -diagnóstico del estado de una obra de arte- a una reproducción, fotografías o incluso la creación de una base de datos para las empresas que se dediquen a la restauración. «Puede que haya empresas que se dediquen a algunas de estas actividades, pero creo que con las características de B.I.C. no existe ninguna empresa en el noroeste peninsular», concluye Buceta.