ENTREVISTA: Enrique García Quintela, ingeniero municipal de Pontevedra «Me faltan veintidós días». Enrique García Quintela, ingeniero del Concello de Pontevedra, se jubila el 30 de octubre, después de casi treinta y cinco años de servicio. Es un personaje emblemático de la vida municipal, por su talante profesional, su buen carácter y su genuino perfil físico. Ha convivido con ocho alcaldes, desde Filgueira Valverde a Fernández Lores, pero a quien recuerda con apasionado cariño es a su maestro de profesión Antonio Iribarren.
08 oct 2000 . Actualizado a las 07:00 h.Ourensano y de padres caldenses, recaló en Pontevedra tras renunciar a un empleo en Tenerife. _¿Cómo comenzó su carrera aquí? _Empecé trabajando en un consulting con José María Pita, Alfonso Barreiro y con Antonio Iribarren, mi padre profesional, un hombre excepcional a quien recuerdo con enorme cariño. Yo había ingresado en Renfe y trabajaba por las mañanas en Ourense y por las tardes en Pontevedra, antes de entrar en el Concello. _¿Qué diferencia hay entre el ingeniero municipal de los 60 y del 2000? _En los sesenta fui un todoterreno, hice hasta de conductor de Bomberos e iba a buscar a mi novia en el magirus. El primer ordenador del Concello fue el de mi oficina particular y mi coche era el vehículo «oficial» de la brigada de obras. _De los ocho alcaldes con los que trabajó, ¿con cuál se entendió mejor? _El perfecto caballero y alcalde impecable, en una época muy difícil de la transición, fue Queizán. Con Rivas, por su vehemencia, tuve una relación peculiar con algún altercado, pero nos queremos mucho y es un amigo amigo entrañable. _¿De qué obra se siente más orgulloso? _Del alcantarillado del rural, por su importancia social. Mi satisfacción es haberlo hecho sin expropiar a nadie. Chapeau para el paisanaje del rural. Me da pena no haber hecho un nuevo Pasarón y en mi despacho quedan unos planos del párking de la Herrería. _¿Se marcha con pena? _El Concello es apasionante, pero exige mucho. Comprendo que es el momento de irme, porque la tensión me agobia. Informes y proyectos se acumulan y no doy a basto. Hacen falta dos ingenieros y se van a contratar. Yo seguiré en la privada a otro ritmo, porque afortunadamente hay salud. _¿A qué debe esa salud? _Evidentemente, al Albariño, que me sienta muy bien. Sobre todo desde que dejé de fumar y redescubrí los olores y sabores. _Su actividad privada ha sido también intensa. _Participé en los proyectos de Tafisa en Galicia, hicimos para el INI un complejo pesquero en Mauritania y trabajé también para Masó. Después me especialicé en frigoríficos y obtuve con varios proyectos la Cruz de Malta del Lloyd. _¿Está preparado para su especial homenaje? _Me emocionan tantas muestras de simpatía. Tengo muchos amigos en el funcionariado porque jamás lastimé a nadie, pese a mis broncas. Me están montando una de cuidado. Estoy asustado.