Los productores de A Limia prevén pérdidas del 90 % en la cosecha del cereal de invierno plantado
15 feb 2026 . Actualizado a las 12:52 h.El domingo ha llegado con lluvia a la provincia de Ourense, por lo que el descanso sin precipitaciones fue solo de una jornada. La situación se va normalizando en los cauces ourensanos, si bien todavía hay siete puntos con avisos en la demarcación de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil. Las únicas zonas con aviso naranja están en el río Miño, a su paso por Ourense, y en el Avia, en Ribadavia. En el principal curso gallego, el nivel del río bajó hasta los 6,05 metros en su trecho por la ciudad y también desciende el caudal circulante, hasta los 1.465 metros cúbicos por segundo -al mediodía del domingo- y la tendencia es a seguir bajando.
En el río Avia, el umbral se mantiene naranja en Ribadavia, pues el nivel se sitúa en 2.99 metros. Hay umbrales amarillos en el Avia-Miño, en Ribadavia, en el Limia, en Xinzo y Ponteliñares, y en el Arnoia, en Baños de Molgas.y en una de las estaciones de medición del río Sil en O Barco de Valdeorras.
En cuanto a los embalses, están con umbral verde, dentro de la normalidad, si bien todos -salvo el Salas y Albarellos -tienen un volumen de agua almacenada de más del 80 % de su capacidad.
Pérdidas en cultivos
En A Limia, siguen inundadas las parcelas agrícolas y se prevén pérdidas en los cultivos. La comarca ourensana tiene 8.000 hectáreas para cereal de invierno, pero debido a las condiciones climatológicas solo pudieron plantar 2.000, de las cuales el 90 % se perdió con las lluvias, aseguró a Efe a presidenta de la Asociación de Empresarios, Gandeiros e Agricultores da Limia (Adegal), María Teresa Joga.
«Lo afectado es el cereal de invierno y la colza, que valoramos que son unas indemnizaciones aproximadamente de 3,2 millones de euros en pérdidas directas. Y ya no hablamos de las pérdidas indirectas», ha lamentado.
Además, el cereal de primavera se sembrará fuera de plazo y habrá más pérdidas, por lo que desde A Limia piden anticipos de los fondos de la Política Agraria Común (PAC) y un abaratamiento de los costes de producción, como ya se hizo por la guerra de Ucrania.