En una aldea asomada a la Ribeira Sacra, Diego Soto da forma a una receta familiar de aguardiente
22 jul 2020 . Actualizado a las 05:00 h.En otra vida fue periodista al otro lado de la Península, en Granada. Tras la crisis económica del año 2008, que llevó a muchos medios de comunicación a reestructurar sus plantillas, Diego Soto supo reinventarse y se asentó en el concello de Parada de Sil, donde compagina su trabajo como gestor cultural en el monasterio de Santa Cristina mientras da forma a un proyecto personal que, más que espiritual, es espirituoso.
«La bodega de licores artesanos Icatú da continuidad a una receta familiar de aguardiente, pero también hacemos licor café y cerveza artesanal», cuenta Soto, criado en Ponferrada y con raíces familiares en Trives. Lleva aproximadamente diez años inmerso en la tarea con base en Teimende, una aldea prácticamente asomada a la Ribeira Sacra que, a su manera, él ha conseguido hacer internacional tras recibir recientemente dos premios en el International Wine Awards celebrado en Vitoria-Gasteiz: uno, para un licor de hierbas artesano; otro, para su licor café.
El proceso para elaborarlo enlaza el noroeste de Brasil, desde donde importa la materia primera en pequeñas fincas del país, con la empresa coruñesa Siboney, donde se hace el tueste del café. Después, la elaboración de la bebida ya corre a cargo de Soto, que siempre renegó de presentarse a todo tipo de concursos pero, finalmente, y animado por sus amigos, decidió apuntarse simbólicamente para probar suerte. «Mandamos la solicitud hace tres semanas después de que la gente de mi entorno me insistiese bastante en hacerlo, así que envié una serie de muestras de nuestro producto, con la buena fortuna de que lo valoraron bastante bien. Y esto, evidentemente, anima a seguir adelante», cuenta.