Un Camino hecho con mucho corazón

Xurxo Melchor
xurxo melchor SANTIAGO / LA VOZ

OURENSE CIUDAD

MELISSA GÓMEZ

Un panadero de Neda, en Ferrolterra, enfermo cardíaco de 73 años, llega a Santiago tras una promesa

03 nov 2014 . Actualizado a las 10:30 h.

Germán López Pérez hizo una promesa en la mesa de operaciones. Se comprometió a hacer el Camino de Santiago desde Roncesvalles si salía del quirófano vivo tras someterse a una delicada intervención cardíaca. Lo hizo. A sus 73 años de edad, este panadero de Neda, en Ferrolterra, está tan sano y recuperado que anteayer hizo entrada en la Catedral tras 31 días de marcha y 800 kilómetros cargando una mochila de más de 10 kilos.

Salió el 1 de octubre del Pirineo Navarro. Iba solo y con la advertencia de su cardiólogo de que fuese despacio en las cuestas arriba. Le hizo caso y fue bien, aunque admite que el primer día lo pasó mal. «La etapa más dura fue la primera, de Roncesvalles a Zubiri. Me dije, si salgo de esta, mañana me retiro», recuerda. Pero no lo hizo. Le echó mucho corazón y volvió a calzarse las botas. «Al día siguiente me levanté, empecé a coger amistades y ya fui más animado. Me uní a un grupo y aquí estamos, en la plaza de A Quintana», asegura entre risas.

Ese grupo con el que hizo el Camino tomó el nombre de la localidad de Zubiri transformado en una promesa: subiré. Fue fundamental para que Germán tuviese éxito. De él llegaron a formar parte 17 peregrinos de Pontevedra, Ourense, Valladolid, Burgos, Valencia, Andalucía, Madrid y también italianos, argentinos, polacos y estadounidenses.

A su entrada en el Obradoiro, Germán estaba exultante. Por haber completado la hazaña y por comprobar que sus dolencias de corazón han quedado atrás. «Por lo que veo, voy bastante bien», comenta con humildad. La experiencia le ha encantado. Para él, la etapa más bella fue la de O Cebreiro, pero con lo que se queda es con toda la experiencia. «Se aprenden muchas cosas, se ven muchas cosas, se cogen muchas amistades... El Camino lo debería hacer todo el mundo, se lo recomiendo a todos», afirma.

Ahora volverá a Neda y descansará un poco del viaje, aunque advierte que seguirá caminando. «Yo todos los días salía con mi perro a caminar y hacía 10 o 12 kilómetros. A veces el perro se cansa antes que yo», se jacta.