MAR DE FONDO | O |
03 dic 2004 . Actualizado a las 06:00 h.SON como pedazos de sueños anclados frente al abismo de lo desconocido. El último jirón de tierra firme, a un paso del desierto de agua y nubes tras el cual los antiguos situaban el destino final del alma. Pasear por los agrestes caminos de Ons, adormecerse acunado por la sombra de un pinar con ecos de paraíso mitológico en Cíes, recorrer los silencios de Sálvora, extraer memoria del pasado y la injusticia en Cortegada. Un pie en los recortes familiares de las rías, el otro en la profunda inmensidad del océano. Estuvieron a punto de sucumbir, asfixiadas bajo el negro manto de la contaminación humana. Ahora, la burocracia se resiste a hacer de todos aquellas islas que aún pertenecen a unos pocos. ¿Por qué? ¿Su ceguera no les deja ver que ante ellas el dinero sólo es miseria?