Hace 35 años, la campaña «Póntelo, pónselo» dividió a los jóvenes ourensanos
OURENSE
En diciembre de 1990, miembros de Xuventudes Socialistas repartieron preservativos en un colegio
21 dic 2025 . Actualizado a las 05:00 h.«Póntelo, pónselo» fue una icónica y polémica campaña de salud pública española de principios de los 90, lanzada por el Ministerio de Sanidad para promover el uso del preservativo y prevenir el VIH y los embarazos no deseados. En Ourense no pasó desapercibida. El 14 de diciembre de 1990, hace 35 años, el entonces secretario provincial de las Xuventudes Socialistas, Santiago Rodríguez, y otros dos afiliados de esta organización del PSOE fueron denunciados por las religiosas del colegio Franciscanas (Divina Pastora) por allanamiento de morada, después de que los tres jóvenes accedieran por una puerta lateral a las instalaciones del centro durante el recreo. Repartieron más de un centenar de cajas de preservativos y folletos explicativos sobre la conveniencia de utilizar este anticonceptivo para evitar embarazos no deseados y enfermedades infecto-contagiosas.
«Los jóvenes, que fueron bien recibidos por la mayor parte de un alumnado femenino de entre 15 y 18 años, fueron reiteradamente invitados por las tutoras de las alumnas a salir del centro, aunque tales invitaciones fueron formuladas después de que hubiera transcurrido prácticamente la media hora del recreo. Cuando los representantes de Xuventudes Socialistas se disponían a abandonar los pasillos de acceso a las aulas —en donde realizaron el reparto— fueron requeridos por dos policías —avisados por las monjas— para que se identificaran», publicaba La Voz de Galicia un día después.
Este episodio dio paso a una semana de enfrentamientos en la ciudad entre los partidarios y detractores de la iniciativa del gobierno socialista, ya que la acción desarrollada por los representantes de las Xuventudes se inscribía dentro de la campaña de divulgación de los valores de este método anticonceptivo y en contra de la actitud de la Iglesia al respecto. Ese fue el motivo por el que en Ourense se eligieron los colegios religiosos para desarrollar su campaña.
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Días después, las juventudes del partido anunciaron una manifestación para el día 19, ya que se había filtrado que las alumnas que habían aceptado preservativos iban a ser sancionadas, aspecto que la asociación de padres de alumnos del colegio de las Franciscanas negó. Sin embargo, los ánimos seguían calentándose. La Confederación Gallega Cristiana de Asociaciones de Padres entró en la polémica señalando que estudiaba emprender procedimientos legales por los hechos protagonizados por las Xuventudes Socialistas en el colegio Divina Pastora.
El día 19, a las 12.30 horas, comenzó la concentración frente al centro educativo. «Tres grupos coincidieron ayer para expresar opiniones dispares ante el colegio de las religiosas franciscanas, a la hora en que las Xuventudes Socialistas habían convocado una manifestación en el marco de la polémica campaña sobre los preservativos. Cuando los jóvenes que respondieron a la convocatoria —cerca de trescientos— acudieron al lugar, comprobaron que ante la fachada del centro se alineaba otro numeroso grupo de muchachos disconformes con su campaña. En el medio, una veintena de miembros de un grupo ácrata. Durante media hora, unos y otros corearon consignas y respondieron a los de enfrente», explicaba el cronista un día después. Dos furgonetas de la Policía acudieron al lugar y varios agentes formaron una hilera entre los dos principales grupos de manifestantes, mientras algunos otros permanecían a la expectativa, con el material antidisturbios dispuesto. La situación, sin embargo, no llegó a alcanzar cotas elevadas de tensión.
Ambos grupos se limitaron a un diálogo en el que si los unos gritaban «Non ás expulsións» los de enfrente contestaban «No hay ninguna expulsión, solo manipulación» y «Condones, sí; a la fuerza, no». Los primeros les llamaban entonces «monjas» y los otros respondían «manipuladores»; los unos «reprimidas» y los otros —mayoría femenina— replicaban «libertad».
El tono discordante, por no esperado, lo protagonizó un tercer grupo de jóvenes, que el cronista de La Voz de Galicia calificó de ácratas. La pancarta iba firmada por un autodenominado Komando Estrela Galicia y las críticas iban a dos bandas, con lemas como «PSOE, Iglesia, a mesma hipocresía», «Un voto, un condón» o «Abaixo a moral e a campaña electoral». Hacia la una de la tarde del 19 de diciembre de 1990 se inició la manifestación propiamente dicha, que se dirigió hacia el colegio Maristas y ante el que concluyó. También lo hizo la polémica, seguramente por haberse iniciado días antes de las fiestas de Navidad, a horas de coger vacaciones y de dejar las aulas vacías.