Otoño caliente

Rubén Nóvoa Pérez
Rubén Nóvoa DESDE MI BARRIO

OURENSE

09 oct 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El otoño se prevé duro en el mercado laboral. La inflación disparada y la sensación de que en el verano había que dejar las cosas correr hasta que llegaran las primeras lluvias (o no) de octubre han provocado que los conflictos laborales comiencen a saltar en el tejido empresarial que aún resiste en Ourense. Esta semana las protestas llevan el apellido del sector siderometal. Patronal y sindicatos no llegan a un acuerdo para fijar la subida salarial que debe realizarse para adecuar los sueldos al nuevo escenario inflacionista. Cinco puntos de diferencia no parecen demasiados para lograr un acuerdo que desconvoque una protesta que amenaza con enquistarse. Poco ayudan, desde luego, los comportamientos que se ven en determinados piquetes que de informativos tienen poco y que coaccionan y amenazan a otros empleados que quieren ejercer su derecho a trabajar. Tampoco parece que la patronal esté poniendo toda la carne en el asador, ya que desde que se iniciaron las movilizaciones hace ya más de una semana apenas convocó una reunión para tratar de desbloquear la situación. Mucho me temo que no será la única movilización que veamos de aquí a final de año. El sector del transporte de mercancías, que ya protestó la primavera pasada, avisa de que el otoño se prevé complicado porque el precio del carburante no ha bajado lo suficiente pese a la intervención del Gobierno central. Y es que el principal problema de muchas de estas movilizaciones es que tras el revuelo mediático que generan, el acuerdo que se alcanza para desbloquearlas supone poco más que un parche en una herida que cada vez sangra más.