Vecinos de una plaza del casco viejo de Ourense denuncian que funciona como si fuese un párking

Miguel Ascón Belver
Miguel Ascón OURENSE / LA VOZ

OURENSE

Los vecinos de la plaza Saco y Arce han fotografiado hasta ocho vehículos aparcados en el lugar.
Los vecinos de la plaza Saco y Arce han fotografiado hasta ocho vehículos aparcados en el lugar.

El concejal de Seguridad Ciudadana ordena extremar el control policial en Saco y Arce

06 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

«Hola, soy el alcalde de Ourense, le solicito que baje los bolardos de la ciudad y no los vuelva a subir». Así transmitió Gonzalo Pérez Jácome la orden de inutilizar el sistema que regulaba el acceso de vehículos al casco viejo de la ciudad. Eso ocurrió el 26 de febrero del 2020. Están a punto de cumplirse dos años y esa medida ha tenido como consecuencia un incremento en la intensidad del tráfico en la zona histórica. Ello provoca, por ejemplo, que la plaza Saco y Arce se haya convertido en una especie de párking al aire libre.

Así lo denuncian los vecinos, que muestran fotografías en las que se llegan a contar hasta ocho vehículos aparcados en este pequeño espacio del casco viejo. Jácome escenificó la bajada de los bolardos en el del cruce de las calles Concordia y Santo Domingo, pero la medida afectó a todos los accesos. Incluido el que hay en la calle Padre Feijoo, que convierte a la plaza Saco y Arce en un enclave ideal para dejar el coche mientras uno hace compras o atiende gestiones en el entorno.

Una vecina que vive y teletrabaja allí ve desde la ventana de su piso cómo cada día la plaza se llena de vehículos. «Gracias a que al señor alcalde se le ocurrió la genial idea de bajar los bolardos se ha convertido en el nuevo aparcamiento de la zona», explica la mujer, que asegura que los residentes en Saco y Arce están «muy muy indignados» con la situación. «Los vecinos tenemos aparcamientos que pagamos y tenemos las tarjetas para mudanzas o una compra gorda pero nadie abusa de esa manera», resume la mujer. En un paseo por el barrio es fácil de comprobar que el malestar por la situación es generalizado. Otro vecino lamenta el peligro que el continuo tránsito de vehículos provoca especialmente para los niños y también alerta del impacto que su peso ocasiona sobre el pavimento empedrado de la plaza. Son quejas frecuentes en el casco viejo desde que la inutilización de los bolardos permite circular por la zona sin más control que el que supone la presencia policial.

Medidas desde el Concello

Tras ser alertado del problema, el concejal de Seguridad Ciudadana del Concello de Ourense, Telmo Ucha, ha dado la orden de que los agentes de la Policía Local visiten la plaza al menos dos veces al día para detectar posibles infractores. «Imagino que los vecinos lo irán notando poco a poco», explicó el edil, que confía en que pronto pueda ponerse en marcha la solución con la que el gobierno municipal quiere resolver de forma definitiva los problemas que sufre el casco viejo por la ausencia de un sistema de control de acceso.

Se refiere al proyecto que, desde el principio, Jácome anunció para suplir la función que hacían los bolardos, es decir, una red de cámaras de videovigilancia. Se trata de un sistema que servirá para controlar todos los accesos al casco viejo y registrar las matrículas de todos los vehículos que entren en la zona. Automáticamente, esta herramienta podría comprobar cuáles tienen autorización y cuáles no, para así tramitar las correspondientes sanciones contra los infractores.

Telmo Ucha explica que el pliego de condiciones para la licitación de este sistema está listo y confía en que se publique próximamente. El concejal de Seguridad Ciudadana asegura que servirá para controlar el acceso al casco viejo, pero también a otras zonas de circulación restringida en la ciudad. De este modo, según asegura, las infracciones acabarán reduciéndose. «Eso, seguro», sentencia el edil, que espera que las quejas de los vecinos de la plaza Saco y Arce se solucionen a corto plazo con la orden dada ayer para controlar a diario ese espacio.

Entrar y aparcar en la zona sin autorización puede suponer una multa de 200 euros

Desde que el día 26 de febrero del año 2020 el alcalde ordenó bajar los bolardos que regulaban el acceso al casco viejo, el único modo de asegurarse de que los vehículos que entran tienen autorización es el control policial. Según establece la normativa vigente, los infractores detectados por los agentes deben pagar una multa de 200 euros, aunque muchos recurren.

Durante el año 2021, llegaron al Concello de Ourense decenas de recursos por ese tipo de multas, la mayor parte por estacionar en calles del casco viejo sin tener la correspondiente autorización. Las hay por aparcar en la rúa do Vilar, Hernán Cortes, Pizarro, Santo Domingo, Irmáns Villar o Cardenal Quiroga, pero también en otras vías de circulación restringida que no están en la «almendra peatonal» del barrio histórico, como Cardenal Quevedo o, especialmente, la calle Concordia, donde se establecieron restricciones a partir de enero del año 2020.

Los conductores que recurren las sanciones impuestas por circular o estacionar en este tipo de viales ponen todo tipo de excusas. Sin embargo, en la mayor parte de las ocasiones, sus alegaciones no son atendidas. Así le ocurrió a un hombre que aparcó en febrero del año pasado en la calle Hernán Cortés y fue sancionado. Alegó que siempre fue un conductor «prudente y responsable» y calificó de «excesiva» la multa de 200 euros que le impusieron. Cabe destacar, en todo caso, que el único expediente en este sentido en relación a la plaza Saco y Arce sí acabó dándole la razón a un autónomo que fue sancionado pero que tenía permiso para hacer tareas de carga y descarga.