Tampoco son distintos

Luis Gulín EL DESCORCHADOR

OURENSE

31 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Me sorprende de las tertulias en la radio y en la televisión esa habilidad española del sadomasoquismo mental. O sea, nos gusta maltratarnos a hachazos dialécticos, machacar al gobierno, a la prensa manipuladora, que mal lo hacemos en España y que bien lo gestionan más allá de los Pirineos. Hablemos de Suiza. El Fernando Simón alpino, Daniel Koch, insistía durante semanas en que la gripe era mucho más mortal que el coronavirus, hasta que la realidad fue tozuda y tuvo que recular. Falló por completo en su recomendación de que los bares y discotecas no eran focos de transmisión. Tuvo discusiones durante meses respecto de la obligatoriedad del uso de la mascarilla. Koch era más bien contrario, hasta que los números elevadísimos de infectados lo bajaron a la realidad terrenal. Su jefe, el director de la oficina federal de sanidad, Pascal Strupler, era una calamidad en las ruedas de prensa. No tenía las tablas suficientes para enfrentarse a las preguntas más delicadas. Claro, siendo abogado y no médico, la catástrofe comunicativa estaba programada. A finales de mes se va y será sustituido por Anné Levy. Supondrán que es una gran experta sanitaria helvética. Olvídense, Politóloga y Master en Gestión y Administración de Empresas. Desconoce el mundo de la medicina por completo, lo que ya levantó refunfuños en la entidad. El problema reside, como aquí, en el llamado conflicto competencial entre cantones y gobierno federal. Como cada cantón quiere cocinar el cocido como le pete y que no le molesten desde Berna, evidentemente la coordinación sanitaria chirría por todas las partes.