Si algún político piensa que para fomentar la natalidad es suficiente facilitar una pequeña ayuda económica cuando nace un niño es que realmente tiene muy pocas ideas. No es que el dinero no venga bien a padres sobrecargados con los gastos que conlleva la llegada de una criatura pero da risa pensar que eso basta para poner freno al crecimiento vegetativo negativo que asola esta provincia desde hace años. Pero claro, seguramente es mucho más fácil destinar una partida de dinero y creerse que uno queda como Dios, que reflexionar en serio sobre lo que hace falta para que haya más bebés. Trabajos con salarios dignos, oportunidades de conciliación laboral, plazas en las guarderías públicas, pediatras en todos los municipios. Tal vez con eso se podría empezar...