El yogur

Pepe Seoane DIAGONAL

OURENSE

22 abr 2015 . Actualizado a las 12:09 h.

Qué es eso de que el yogur no mejora la salud? ¿Y los trabajadísimos mensajes publicitarios que nos hemos estado tragando durante décadas entre cucharadita y cucharadita? ¿Que un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid concluye que la ingesta habitual no se puede asociar con un beneficio en los parámetros físicos y mentales, con la mejora de la calidad de vida relacionada con la salud? Algo falla, seguramente. Igual es por aquello de las fechas de caducidad. ¿Cómo no van a ser buenos los yogures? Ahora que los hemos introducido en la dieta como quien come pan, incluso sin hacer caso a la fecha de caducidad, como se empeñó en promocionar un exministro, nos dicen que no son tan buenos. No puede ser así. Sería un desastre, un signo de que esto se desmorona. Es una señal. Empiezan por los yogures y en cuestión de nada nos dirán lo mismo del vino, que no es tan bueno, aunque nos lo tomemos no tanto porque nos guste, sino por su carácter cardiosaludable. O la cerveza, de la que sus cantores dicen que refuerza el sistema inmune, previene la anemia y es un buen diurético, entre otras excelencias. Sin olvidar la hidratación, los antioxidantes y alguna cosa más. A este paso hasta resultará que el resveratrol no era para tanto.

Coincide la publicación del estudio sobre el yogur con el inicio de la campaña electoral, que mandará a casa a más de uno, de esos que se presentan probióticos y no cuelan ni con todos los edulcorantes. La propaganda no lo es todo. Y otra vez a vueltas con el AVE, con Foster y el PXOM. ¿El yogur, dicen? Una maravilla.