Guillermo González, un joven y laureado hostelero carballiñés con alma de artista
20 ago 2012 . Actualizado a las 07:20 h.Guillermo acaba de hacer realidad su sueño: crear un negocio propio y distinto -es cafetería y coctelería- en la tierra en la que ha crecido: O Carballiño. Con solo 21 años a participado en una veintena de certámenes, incluso a nivel internacional, que le han proporcionado una buena colección de premios que avalan su buen hacer en el sector de la hostelería. De casta le viene al galgo, podría pensarse, dado que sus padres regentan un restaurante en O Carballiño. Pero él no lo tuvo igual de claro siempre. De niño quería ser arquitecto y hasta guardabosques, pero a los 17, mientras estudiaba y ayudaba a sus padres, descubrió otra pasión: la música. Comenzó a tocar la trompeta y llegó a trabajar dos años con la orquesta Atlanta de Ponteareas, además de en otros grupos y charangas.
-¿Cómo se decidió por la hostelería?
-Según iba estudiando me iba gustando más, pero también me decidí porque si la hostelería es dura, el mundo de las orquestas no lo es menos. Es hacer mucha carretera todos los días, muy poca cama...
-¿Por qué optó por este tipo de negocio?
-Quería algo diferente e innovador. Es una cafetería y coctelería pero con una carta muy especial de cafés, chocolates, batidos lácteos, de hielo, fondues, copas de helado; y luego todo lo que te puedas imaginar en coctelería y combinados, con y sin alcohol. Apostamos fuerte, pero estamos contentos.
-¿No le dio miedo la crisis?
-Hombre un poco de miedo siempre lo tienes, y nervios; pero yo iba con muchas ganas porque sabía que no quería una cafetería más y confiaba en que la gente se animara a probar. Y así está siendo.
-La coctelería tiene un componente personal muy importante ¿es fácil encontrar profesionales?
-Aquí somos un equipo de dos en la preparación de copas y cócteles, más la gente de apoyo que están dentro y fuera de la barra, pero no es fácil encontrar a gente dispuesta a aprenderse ciento cincuenta recetas y que sea serio y se esfuerce en hacerlas bien, porque hoy en día si la persona que preparas tiene interés y es serio con las cantidades y el proceso, no tiene por qué notarse que lo preparó una persona u otra. Puede haber, eso sí, gente más rápida o más ágil.
-¿Por qué cree que se ha puesto tan de moda los cócteles sin alcohol?
-Influyen varias cosas: por un lado el hecho de que en cualquier pandilla hay una o dos personas a las que no les gusta el alcohol y hasta ahora su única alternativa era agua, zumos y refrescos. Es un sector de público que ha crecido además porque hay mucha gente que se cuida y no quiere tomar alcohol y otros que lo hacen para evitar problemas con el coche o multas. Hoy en día casi la mitad de lo que se vende en coctelería es sin alcohol.
-Entre los concursos y el negocio, no le quedará mucho tiempo para divertirse
-Ahora no tengo tiempo para nada, ni para los amigos. Desde que abrí, voy de cama al trabajo y del trabajo a cama, porque abrimos a las diez de la mañana y cerramos a las tres de la madrugada.
-¿No tiene tiempo libre?
-El poco que tengo lo aprovecho para quedar con otros compañeros y hablar de las cosas que van saliendo, porque en este sector cada día aparece algo nuevo, y yo prefiero ir a una ponencia o a una clase magistral que mirarlo por Internet; es más divertido.
Nació en Pontevedra en 1990. Estudió en la Escuela de Hostelería de Vilamarín, primero el ciclo medio de Servicios de Hostelería y luego el superior de Restauración. Entre sus muchos premios en competiciones y campeonatos, fue campeón gallego de Jefes de Sala y campeón de España de Servicios de Restaurante y Bar, lo que lo clasificó para el campeonato del mundo. Ahora prepara también el campeonato de Europa, en octubre.
La música es otra de sus devociones. En cuanto puede coge su trompeta y ensaya.