07 jun 2011 . Actualizado a las 06:00 h.
Y a los de Os Blancos les tocó un alcalde del PP. Como si de una tómbola se tratase. Como si fuese la mesa de un crupier o el sorteo de la Champions League. El azar sustituyó ayer en Ourense a la democracia. Ya nada extraña. La política está tan envilecida que el hecho de que los alcaldes salgan por sorteo, y no por el voto vecinal, es un paso más. Y los demócratas callan pues parece que disfrutan más con la mano inocente que con la sesuda reflexión de los vecinos de Os Blancos.