Tortas en lugar de pan

OURENSE

falta de pan, buenas son tortas y qué ricas que están. Eso dice el refranero popular y, a mi entender, bien puede aplicarse al espectáculo montado por el Ministerio de Fomento en el asunto del AVE. Erró el señor Blanco al querer buscar justificaciones técnicas -por otro lado fácilmente desmontables con argumentos de técnicos, como se ha demostrado- a algo que solo tiene una justificación económica. El tema es tan sencillo como que no hay pan, o en este caso pasta. Y quedan dos opciones: o conformarse con las tortas o esperar a tiempos mejores. La primera disgusta a los ourensanos, pero la segunda supone un retraso que va a ser utilizado (bien lo sabe el ministro) por las huestes enemigas a las que les va a faltar tiempo para recordar aquella promesa de «AVE en el 2012». Y como en esa promesa porfiaron tanto, y tanto fiaron en su cumplimiento, prefieren darnos tortas. Pero para ajustarse al refranero, han de estar ricas. Y ahí es donde encajan las cascadas de cifras de beneficios que vamos a recibir casi con el primer pitido del primer convoy que salude al entrar en la estación. En tres mil millones de euros lo cifran, que da miedo casi imaginarlo; y en casi tantos nuevos empleos como ciudadanos con derecho a voto hay en la capital (¿coincidencia?); y en tantos turistas que vendrán a las termas (al parecer a ningún otro sitio más, se ve que se darán el chapuzón mientras el tren para y luego siguen hacia Santiago), que casi dan ganas de arrodillarse y pedir más (tortas).

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