Pachón y Andrade comparten muestra en el Simeón
28 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Un escultor moderno
Trabajo y talento
Sus comienzos remotos de arranque en la escultura fueron, en realidad, el título de oficial industrial de la Escuela de Oficialía de Elgoibar (Guipúzcoa) y cinco años de ajustador en una empresa de fabricación de máquina-herramienta.
En la sala segunda -segunda planta- del Centro Cultural de la Diputación y hasta el próximo día 10 de abril, exponen Luis Pachón (Allariz, 1947) pintura -bajo el título Olladas no tempo- y Arturo Andrade (Outeiro de Orraca, Allariz, 1956) escultura -bajo el título A madeira antes do son-. Se trata, pues, de una exposición compartida por parte de ambos alaricanos, en que las obras de uno y otro contrastan sensiblemente y, sin embargo, se acompañan con ventaja mutuamente. Pero vayamos por partes. Luis Pachón, pintor-ceramista, estudió Artes y Oficios en los Salesianos de Cádiz y posteriormente realizó estudios de dibujo y pintura en Madrid. En 1975 cofunda en Ermua (Vizcaya) la Escola Municipal de Cerámica. Y, vuelto a Allariz, promueve y dirige la Escola Municipal de Pintura e Cerámica. En cuanto a su condición de enseñante, considerada en la docencia directa, ha colaborado como profesor de pintura y cerámica en los institutos de enseñanza secundaria de Allariz y Verín, los cursos de formación del INEM, el centro sociocultural de Mariñamansa y otros centros culturales. Es, en fin, miembro de la Asociación Galega de Artesáns y mestre de cerámica según la Xunta.
El programa de exposiciones del Centro Cultural describe así Olladas no tempo: «Pachón trae as súas coñecidas e apreciadas acuarelas, pero trae tamén óleos, acrílicos e mesmo pezas onde a materia xoga un papel preponderante, como tamén o xoga a música nas súas composicións, ou as esceas costumbristas da Galicia tradicional». Entre sus óleos, efectivamente, retrata a un paragüeiro, un afiador, un gaiteiro y un home con zanfoña. Y la calidad enteriza de sus acuarelas hace decir a Manolo Catoira en un texto del catálogo de la muestra: «Luis Pachón es un pintor de orden y concierto, dueño de una serena ejecución. Al margen de la experimentación que comienza cada día, Pachón encuentra en la acuarela un refugio íntimo, pues con la misma técnica de acuarelista le otorga al cuadro ese añadido eterno, símbolo visible de la belleza y del gozo, en los acordes de la sinfonía doméstica: la codicia de lo lejano. Dicho de otra manera: la poesía cotidiana».
El programa de exposiciones antes citado llama con razón a Andrade «escultor moderno». Y es más: en una crítica reproducida en el catálogo de la muestra se le llega a llamar «escultor ultramoderno». En otro texto del catálogo, en fin, lo define bien así Ana Vasco: «Arturo Andrade parte de una iconografía aparentemente tierna y amable como es el desnudo femenino para crear una figuración de rotunda y vigorosa expresividad, donde hueco y materia se implican, simplificando o distorsionando sus formas en busca de una abstracción antropomórfica que une su devoción por la figura humana con un viejo y permanente interés por formulaciones escultóricas abstractas».
Pues bien, llegar a esa calidad escultórica desde el autodidactismo y el trabajo fabril constituye un mérito importante. Andrade lo explica así: «No podía imaginar que, con 14 años, el día en que cogí las limas para realizar la primera pieza de hierro en la asignatura de taller, comenzaba dos oficios, el de ajustador y el de escultor».
A fin de cuentas de esos orígenes y de grandes dosis personales de talento y de trabajo han salido las espectaculares esculturas de bronce, hierro fundido, piedra o madera que Andrade presenta en exposición al público en la sala dos del Centro Cultural de la Diputación de Ourense. O, también, una obra suya civil, de Homenaje al Herrero, sita precisamente en el Instituto de la Máquina Herramienta de Elgoibar.