in pretenderlo, al menos que se sepa, los políticos ourensanos se empeñan cada vez que tienen ocasión en recuperar el espíritu del inolvidable personaje que interpretaba Manuel Manquiña en Airbag. Una de sus reflexiones más memorables es aquella de «Lo mismo que le digo una cosa le digo la otra», que viene a ser la versión de andar por casa de la célebre frase de Groucho Marx: «Si no le gustan mis principios tengo otros». Uno de los últimos ejemplos de esta práctica tan común está en la postura que han mantenido las fuerzas políticas del Concello de Ourense en el caso del trazado de la autovía a Lugo. Hasta en tres ocasiones se posicionaron en el salón de plenos contra el proyecto. Ahora, sin embargo, cuando Fomento lo ha hecho oficial con su aprobación y la relación de expropiados callan. El PSOE porque la desfeita de traer una autovía a las puertas de la ciudad la hacen sus compañeros de Madrid, y no vaya a ser que se enfaden. El BNG, que tanto se apresuró a hacerse fotos con los afectados, también guarda silencio, quizás por ese nuevo rol que asume la teniente de alcalde y candidata Isabel Pérez de ser un peón más de Paco Rodríguez. Y el PP tampoco abrió la boca, vaya usted a saber por qué.
El resultado de todas estas idas y venidas políticas es que Ourense tendrá que tragar con un trazado que se ha diseñado en los despachos del paseo de la Castellana y que en nada beneficia a los intereses de los que vivimos en Ourense. Así de fácil.
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