El juzgado le reconoció hace meses sus derechos como padre pero Abdelkrim sigue sin haber visto a su niña, que ha cumplido tres años y cree que su progenitor es otro
20 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Abdelkrim tiene una hija de tres años. Su historia podría ser como la de cualquier padre pero Abdelkrim no es como los demás. Él no conoce a su pequeña.
Desde que supo -por terceras personas- que la que había sido su novia había tenido una hija suya, puso todos los medios para conocer a la menor y hacerse cargo de sus derechos y obligaciones como progenitor. No lo logró. Los impedimentos de ella hicieron que, después de algunos meses, Abdelkrim Youssfi decidiera recurrir a la Justicia. Comenzaba entonces una guerra en la que este marroquí afincado en Ourense desde hace muchos años ya ha conseguido ganar alguna batalla, pero su victoria de momento es solo moral. Tiene una sentencia que reconoce que él es el padre de la pequeña y que ella debe llevar sus apellidos, pero no ha conseguido todavía que le reconozcan los derechos de visita que esa resolución, dictada hace un año, establecía. No ha podido verla ni un solo minuto.
Ha tenido que ser el progenitor quien haya iniciado un segundo procedimiento judicial, en este caso para ejecutar la sentencia del primero. Y se ha topado de frente no solo con la lentitud de la justicia, sino también con la férrea obstinación de la madre para impedir que padre e hija se conozcan. Solicitar justicia gratuita, cambiar de abogado en varias ocasiones y oponerse una y otra vez a los intentos de buscar un consenso con la otra parte han sido, según Abdelkrim, sus aportaciones al caso.
Y todo ello sin contar con que ahora ella también ha interpuesto una demanda para solicitar que se ejecute la primera sentencia, pero solo en lo relativo al pago de la pensión de alimentos. «No me permite ver a mi hija pero me pide la pensión», afirma indignado Abdelkrim, que asegura que no tiene ningún inconveniente en hacerse cargo de la manutención, pero siempre que pueda conocer a la pequeña.
Consciente de que el tiempo corre en su contra, Abdelkrim se pregunta, casi con desesperación, qué más puede hacer. «Llevo tres años luchando, intentando hacer bien las cosas, siempre por lo legal, y no he conseguido nada», lamenta, al tiempo que cuestiona el papel que está haciendo la justicia en su caso. «No hay derechos ni para la niña, ni para mi», advierte, recordando que «estamos hablando de una niña que tiene el derecho de estar con el padre y no ha estado conmigo ni un minuto. ¿Qué hace la justicia para velar por eso?», insiste.
Auxilio diplomático
Y es que lo más sangrante de este caso es que la hija de Abdelkrim ni siquiera sabe que él es su padre. Asegura el afectado que la madre ha hecho creer a la pequeña que otro hombre es su progenitor, y que este incluso llegó a presentarse al juicio asegurándolo, aunque sin que el juez lo creyera.
Contra viento y marea, Abdelkrim está dispuesto a lo que sea para conseguir su propósito y de momento, ya ha dado otros pasos que podrían ayudarle. Hace unos meses se puso en contacto con el consulado de Marruecos en España, donde ya tienen toda la documentación de su caso. «Hemos hecho una solicitud de auxilio», asegura.
Además, también han recurrido al defensor del menor, desde donde poca ayuda, así lo asegura tanto Abdelkrim como su letrado, les han prestado. «Nos han dicho que si el tema está en el juzgado, no se puede hacer nada?», apuntan.
Y mientras, la vista para decidir sobre cuándo podrá el progenitor visitar a su hija sigue sin celebrarse en el juzgado de Familia de Ourense. Cada día que pasa será uno más, o uno menos, para Abdelkrim, consciente de que cuanto más se alargue todo, más difícil será para él tener una relación normal con la pequeña. «Si esto sigue así, ella seguirá creciendo y yo seguiré sin verla, pero no pienso descansar hasta conseguirlo», promete.