La empresa Vidriera del Atlántico S.A solicitó el pasado lunes ante el Juzgado de lo Mercantil de Ourense la declaración de concurso de acreedores para la fábrica de Xinzo, por un montante que ronda los quince millones de euros. Una solicitud que la dirección de la empresa justifica en «el estado de insolvencia general que presenta la Sociedad y que le impide hacer frente al pago corriente de sus obligaciones», según matiza en un comunicado público emitido ayer y que también hizo llegar al comité de empresa.
La dirección alega «falta de viabilidad del proyecto empresarial que sólo ha podido mantenerse en base al decidido apoyo financiero y comercial de los grupos de empresas en el que se ha integrado esta sociedad». Se refiere al grupo portugués Barbosa e Almeida (B&A Vidrio) que la adquirió en 2008.
Entre los factores que han propiciado la situación, argumentan el descenso del volumen de ventas, el insuficiente nivel de calidad del producto, los elevados costes de aprovisionamiento ya que al no disponer de gasoducto tienen que suministrarse el fuel en camiones, el nivel de absentismo de la plantilla (que cifran en el 10%) y también el «cima laboral». Hay que recordar que la paralización en la negociación del convenio colectivo y la retirada del plus de actividad generó un conflicto con huelgas y denuncias judiciales que se prolonga desde diciembre del 2008.
Reacción laboral
La noticia del proceso concursal ya ha tenido reacción en la parte social. El comité de empresa avanzaba que se tomarán medidas contra este proceso si el plan de viabilidad incluye despidos o un expediente de regulación de empleo (ERE).
Recriminan a la empresa que no se informase previamente a los trabajadores de la intención de presentar este proceso concursal y apuntan que «estudiarase detidamente todos os pormenores da demanda por si se estivese intentando un fraude, porque esta empresa é do grupo BA, está xestionada por directivos do grupo BA, e trátase dun grupo coa solvencia suficiente como que acaba de adquirir unha das firmas químicas máis importantes de España, como é La Seda de Barcelona», apuntaba ayer Anxo García, de la CIG.
Merma intencionada
Para este sindicato las decisiones de la empresa en los últimos meses han «fomentado un proceso de descapitalización progresivo e intencionado que vimos denunciando e do que xa advertimos á Xunta». Se refieren al cierre de la línea 13 de producción, y al propio plus de actividad, que según la empresa encubría horas extras que no eran necesarias «e que supoñen sumadas, quince días por traballador que se deixan de producir».